Votar para avanzar, movilidad y futuro

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- En un país donde cada mañana comienza entre filas interminables, buses abarrotados y carreteras que parecen no avanzar, la movilidad ciudadana se ha convertido en uno de los temas más urgentes —y, a la vez, más postergados— del debate nacional. La forma en que nos desplazamos define nuestra calidad de vida, el acceso a oportunidades y la eficiencia de toda la estructura social y económica. Sin embargo, durante décadas este tema ha sido relegado a promesas generales o soluciones aisladas.
Hoy, frente a un nuevo proceso electoral, la movilidad vuelve a colocarse en el centro de la conversación pública. ¿Qué proponen realmente los aspirantes a la presidencia? ¿Qué tan viables son sus planteamientos? Y, sobre todo, ¿estaremos los ciudadanos dispuestos a exigir que este sea un punto decisivo al momento de votar? Porque elegir cómo nos movemos es, en definitiva, elegir cómo vivimos.
Tras colocar la movilidad ciudadana en el centro del debate, es necesario observar cómo abordan este tema algunos de los principales aspirantes a la presidencia. Aunque todos reconocen la urgencia del problema, sus enfoques difieren en visión, escala y forma de ejecutar soluciones.
Laura Fernández Delgado
Su perspectiva se orienta hacia la eficiencia administrativa: “ordenar la casa” antes de prometer grandes transformaciones. Enfatiza la necesidad de revisar concesiones, corregir ineficiencias históricas dentro del MOPT y fortalecer la coordinación con las municipalidades. Para Fernández, la clave está en hacer que el sistema existente funcione correctamente antes de apostar por nuevas megaobras. Su principal desafío sería lograr la reorganización institucional que no se alcanzó en los cuatro años del gobierno Rodriguista. Sin esa base, según su propuesta, no es posible iniciar cambios perceptibles.
Álvaro Ramos Chaves
Se inclina hacia un modelo de modernización ágil, apoyado en alianzas público–privadas. Su experiencia en gestión lo lleva a priorizar resultados medibles: carreteras concesionadas, infraestructura inteligente y sistemas modernos de control de tránsito. Su enfoque podría destrabar obras detenidas, pero su dependencia de concesiones abre debate respecto a tarifas, peajes y acceso equitativo al transporte.
Claudia Dobles Camargo
Representa una visión estructural y de mayor alcance. Fue una de las principales impulsoras de un modelo de movilidad integrada donde el tren eléctrico metropolitano serviría como columna vertebral del transporte público, articulado con buses, ciclorrutas y un diseño urbano centrado en las personas. Su apuesta es transformar la ciudad, no solo mejorar su flujo. Es una propuesta integral que requiere continuidad y voluntad política que trascienda gobiernos.
Andrés Ariel Robles Barrantes
Plantea la movilidad como parte del desarrollo sostenible. Su enfoque prioriza la salud pública, las energías limpias y el ordenamiento territorial para reducir desplazamientos innecesarios y mejorar la calidad del aire. Para Robles, la movilidad no es solo cómo nos movemos, sino cuánto y por qué. Aunque su visión ofrece profundidad estratégica, corre el riesgo de percibirse como demasiado conceptual si no se acompaña de planes operativos claros y financiamiento concreto.
Hemos analizado las propuestas de los cuatro candidatos con mayor intención de voto, sin restar importancia a las propuestas de otros aspirantes que, por motivos de espacio, no se incluyen aquí. Sería valioso que, en los comentarios a este artículo, se compartan y discutan otras propuestas; la conversación debe ampliarse. Porque la movilidad no es un tema técnico lejano: atraviesa nuestra vida cotidiana. Es el tiempo que pasamos lejos de nuestros hijos en una presa; es el costo del combustible cuando no hay alternativas; es el estrés con el que iniciamos la jornada laboral; es la seguridad o el riesgo de nuestros trayectos. La movilidad define cómo vivimos, cuánto descansamos y qué oportunidades podemos aprovechar.
Por eso, esta comparación debe ser una herramienta para decidir con lucidez.
En tiempos donde la emoción suele imponerse en las urnas, es vital detenernos y pensar. No votar por simpatía, enojo o tradición, sino por aquello que impactará nuestra rutina diaria. La movilidad no se promete: se vive cada mañana, en la carretera.
Estas elecciones, votemos con los pies, el tiempo y la vida en mente.
No solo por quien nos cae bien, sino por quien nos permite avanzar.