Categories: Versículo del día
Versículo del día
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- Estas palabras forman parte del discurso que Jesús pronunció la noche antes de su crucifixión, en el aposento alto, cuando instruía a sus discípulos sobre la permanencia en su amor, la identificación con él como la vid verdadera y la llamada a dar fruto. No es una promesa aislada: viene después de recordarles que su mandamiento es que se amen unos a otros como él los amó, y que la obediencia a sus palabras es la expresión de esa comunión.
Significado central
Jesús no les promete una alegría cualquiera, “sino su propia alegría”. No se trata de un optimismo superficial ni de una felicidad que depende de las circunstancias, sino de la alegría que habita en la comunión profunda con el Padre, la misma que sostenía al Hijo aun sabiendo lo que le esperaba.
El Señor señala también el propósito: “para que su alegría sea completa”. La alegría plena no viene de acumular bienes, éxitos o momentos gratos, sino de permanecer unidos a él, cumpliendo su voluntad y viviendo en el amor que él nos da y nos manda compartir. Esta alegría no se agota ni desaparece ante las dificultades, porque su raíz está en Cristo mismo, no en lo que nos rodea.
Reflexión para hoy
Muchas veces buscamos la alegría en lugares que no pueden sostenerla: en reconocimiento, en posesiones o en relaciones que nos fallan. Jesús nos invita hoy a recibir su alegría: la que nace de saber que somos amados por él, llamados a permanecer en su palabra y enviados a amarnos los unos a los otros. Cuando vivimos así, nuestra alegría llega a su plenitud, porque ya no depende de lo que pasa a nuestro alrededor, sino de Aquel que permanece para siempre.
Oración
Señor Jesús, gracias porque nos dejas tu palabra para llenarnos de tu propia alegría. Ayúdanos a buscarla siempre en ti, a permanecer en tu amor y a compartirla con quienes nos rodean, para que nuestra alegría sea completa. En tu nombre, amén.
