Uso de menor en contienda electoral genera alerta por posible violencia política

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La difusión de un video privado de la hija de un candidato presidencial reaviva el debate sobre los límites éticos en la campaña electoral y la protección de los derechos de las personas menores de edad

LAS VOZ DE GOICOECHEA (Por Anibal Porras).- La reciente circulación en redes sociales de un video privado en el que una niña de ocho años, hija de un candidato presidencial, expresa opiniones críticas sobre la realidad nacional ha encendido las alarmas entre especialistas en derechos de la niñez y en democracia.

Lo que inicialmente podría interpretarse como una muestra de pensamiento crítico y libertad de expresión —valores fundamentales en la formación ciudadana— ha sido señalado como un caso de instrumentalización política de una persona menor de edad con fines electorales.

Según el abogado y notario Rodolfo Vicente Salazar, especialista en justicia y políticas públicas para personas menores de edad, la difusión del material constituye una vulneración directa a los derechos fundamentales de la niña, consagrados tanto en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) como en el Código de la Niñez y la Adolescencia.

Derecho a opinar, pero también a la protección

El Artículo 12 de la CDN reconoce el derecho de niñas y niños a expresar libremente su opinión en los asuntos que les afectan. No obstante, Salazar advierte que este derecho se ve distorsionado cuando una manifestación emitida en un espacio privado es sacada de contexto y utilizada para desacreditar políticamente a terceros.

“Extraer la voz de una menor de un entorno íntimo para exponerla al juicio público con fines electoreros vulnera su dignidad y la convierte en un objeto de ataque”, señala el especialista.

Intimidad y derecho a la imagen

El análisis jurídico también apunta a una posible violación del derecho a la intimidad y a la imagen. Al tratarse de un evento privado, la divulgación del video sin consentimiento podría constituir una injerencia arbitraria en la vida personal y familiar de la menor.

Además, el uso de su imagen y opiniones para influir en la intención de voto ha sido calificado como una forma de violencia política simbólica, al anteponer intereses partidarios sobre el bienestar emocional de la niña.

Un llamado a la responsabilidad democrática

Desde la academia y la ciencia política, se advierte que este tipo de prácticas profundizan la degradación ética del debate electoral, especialmente en entornos digitales. “Cuando se cruzan estos límites, se envía un mensaje peligroso: que todo vale, incluso la exposición de niñas y niños”, enfatiza Salazar.

El especialista hizo un llamado a las autoridades electorales, administrativas y judiciales para que actúen de oficio ante este tipo de situaciones, recordando que el interés superior de la persona menor de edad debe prevalecer sobre cualquier cálculo político.

“La crítica de una joven es un ejercicio legítimo de ciudadanía; su difusión maliciosa, en cambio, atenta contra su integridad”, concluyó.

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