LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- En los últimos años, el discurso de la desconfianza ha ido ganando espacio en el debate público. Se repite con ligereza la frase: “Yo no confío en el Tribunal Supremo de Elecciones”, como si se tratara de un eslogan inocente. Pero esta afirmación, lejos de ser un comentario casual, encierra un mensaje profundo y peligroso: la desconfianza no recae en una institución abstracta, sino en miles de costarricenses reales que hacen posible cada elección.
