LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- En Costa Rica, hablar de juventud es hablar de un sector que se mueve entre la esperanza y la incertidumbre. Jóvenes que estudian, trabajan, emprenden o buscan trabajo sin encontrarlo; jóvenes que sostienen hogares, cuidan hermanos, hacen fila para becas o caminan largas distancias para llegar al colegio. Para la mayoría, el primer empleo no es un sueño: es la puerta de entrada a una vida digna.
Pero la realidad golpea: Costa Rica sigue teniendo una de las tasas más altas de desempleo juvenil de la región, y una fuerte presencia de empleos informales sin seguro, sin estabilidad y sin oportunidades de crecimiento. Quien comienza su vida laboral en precariedad, muchas veces se queda ahí.
