Cuando el político culpa al ciudadano: El peligro de confundir crítica con agresión personal
La reacción que desvela la debilidad del poder
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- Es una escena cada vez más frecuente en la esfera pública: un funcionario, director o ministro es objeto de un cuestionamiento legítimo sobre su gestión, una obra inconclusa o una decisión dudosa. Y su reacción no es defender la acción, sino atacar al mensajero. La crítica, ese pilar fundamental de la democracia, es recibida no como un derecho ciudadano, sino como un insulto personal, una afrenta a la dignidad o una conspiración en su contra.

