El Síndico: El eslabón olvidado que sostiene la democracia local

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isaí Jara, periodista).– En medio del bullicio de la política nacional —donde los discursos se inflan más rápido que los presupuestos y las cámaras persiguen promesas como si fueran mariposas—, hay un terreno donde la democracia se juega de verdad: la comunidad. Ahí, entre el bache que nunca se tapa y el poste que lleva tres meses apagado, se encuentra un actor silencioso pero esencial: el síndico municipal.
Lejos del glamour legislativo o del ruido mediático, el síndico representa el rostro humano de la política. Es quien escucha al vecino que llega indignado porque se inundó la calle, o a la madre que pide un parque seguro para sus hijos. No firma tratados ni aparece en la televisión, pero su papel tiene más impacto en la vida cotidiana que muchos ministros.