Sin petróleo, sin vuelos y con un peso en mínimos: Cuba cruje bajo la presión de EE.UU.

Pie de foto: Turistas caminan este miércoles por una calle de La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Juan Palop, periodista).- Cuba atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La presión de Estados Unidos, sumada a problemas estructurales de larga data, ha llevado a la isla a una crisis marcada por la escasez de combustible, la suspensión de vuelos internacionales, apagones históricos y una moneda en caída libre.
La situación no solo golpea las estadísticas macroeconómicas: se siente con fuerza en la vida cotidiana de millones de cubanos.
Cancelación de vuelos y golpe al turismo
Las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind suspendieron temporalmente sus vuelos hacia Cuba debido a dificultades de abastecimiento de combustible. No retomarán operaciones “hasta que la situación cambie”. A ellas se suman cuatro compañías canadienses que también cancelaron sus rutas después de que las autoridades cubanas confirmaran que no podían garantizar el suministro de queroseno en los aeropuertos internacionales del país.
El impacto es directo sobre el turismo, uno de los pilares de la economía cubana y una de sus principales fuentes de divisas. El año pasado, casi la mitad de los visitantes internacionales procedían de Canadá (754.000) y Rusia (131.000).
El sector ya venía debilitado: en 2025 registró su peor desempeño desde 2002, excluyendo los años de pandemia. Ahora, con menos vuelos y dificultades energéticas, el panorama se agrava. El Gobierno ha optado por cerrar algunos hoteles y trasladar turistas a otras instalaciones para ahorrar recursos.
El peso en caída histórica
Mientras tanto, el peso cubano continúa su desplome. Este miércoles, el dólar estadounidense alcanzó los 500 pesos en el mercado informal, su nivel más alto registrado. Según el medio independiente El Toque, la moneda se ha depreciado un 15 % en lo que va de año.
Desde la reforma monetaria de 2021 —la llamada Tarea Ordenamiento— el peso no ha dejado de perder valor. El tipo de cambio oficial se fijó entonces en 24 pesos por dólar. Comparado con la tasa actual del mercado informal, la devaluación acumulada roza el 2.000 %.
Para la población, esto significa pérdida acelerada del poder adquisitivo, inflación descontrolada y mayores dificultades para acceder a productos básicos como alimentos, medicinas y combustible.
El apagón más extenso registrado
La crisis energética alcanzó un nuevo punto crítico esta semana. Cuba sufrió el apagón más amplio del que se tenga registro oficial: en el horario de mayor demanda, más del 64 % del país quedó simultáneamente sin electricidad.
Las obsoletas centrales termoeléctricas presentan fallas recurrentes, pero el problema central es la falta de diésel y fueloil para alimentar los motores de generación distribuidos en todo el territorio. Según el Gobierno, estos equipos llevan cuatro semanas paralizados por la escasez de combustible.
El experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió que, si no llegan nuevos cargamentos de petróleo antes de marzo, Cuba enfrentará una “grave crisis”. El último petrolero de tamaño medio atracó el 9 de enero.
La situación ha llevado a países como Alemania y Suiza a actualizar sus recomendaciones de viaje, desaconsejando desplazamientos no esenciales a la isla debido al agudo déficit de combustible.
Vida cotidiana bajo racionamiento
Más allá de los indicadores económicos, la crisis se traduce en restricciones concretas:
Hospitales y transporte estatal limitados a servicios esenciales.
Gasolina severamente racionada y venta de diésel suspendida.
Universidades funcionando en modalidad remota o híbrida.
Amplio uso de teletrabajo y horarios laborales reducidos.
Prioridad agrícola en cultivos básicos ante la falta de insumos.
La producción nacional de crudo apenas cubre un tercio de las necesidades energéticas del país.
Resistencia oficial, desgaste social
El Gobierno cubano mantiene su discurso de resistencia y reitera su disposición al diálogo con Estados Unidos, aunque bajo condiciones de igualdad y sin discutir asuntos internos.
“El pueblo cubano ha enfrentado innumerables riesgos y peligros… Esta vez no será diferente: Cuba vencerá”, escribió en redes sociales Roberto Morales Ojeda, secretario de organización del Partido Comunista.
Sin embargo, en las calles el tono es distinto. La escasez prolongada, la inflación, los apagones diarios y la incertidumbre económica han elevado el desgaste y la ansiedad social. La migración masiva en los últimos años es también reflejo del profundo malestar.
Cuba enfrenta así una tormenta perfecta: presión externa, debilidad estructural interna y una crisis energética que afecta cada aspecto de la vida diaria. Más allá de la geopolítica, son los ciudadanos quienes viven —hora tras hora— las consecuencias de un país que cruje bajo la presión.