¿Seguimos ideas o seguimos personas?

Published by Redacción on

photo of outer space

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- En la política moderna, parece que las banderas dejaron de tener color propio. Los viejos partidos, esos que durante décadas representaron ideologías claras —liberalismo, socialdemocracia, conservadurismo, socialcristianismo —, hoy se difuminan entre promesas que suenan igual y discursos que se repiten con distinto logo.

Vivimos una era donde el liderazgo personal ha desplazado a la ideología partidaria. La gente ya no vota tanto por el partido, sino por la persona que logra conectar, emocionar o simplemente “dar confianza”. Es el fenómeno del liderazgo carismático: aquel que se impone más por la voz que por el programa, más por la cercanía que por la doctrina.

No hay líneas partidarias de trabajo, cada candidato electo viene a poner su marca diferente, y cambiar todo lo que el candidato anterior de su mismo partido hizo.

Las redes sociales han amplificado este cambio. En vez de programas políticos, seguimos historias; en lugar de convicciones, seguimos rostros. Nos interesa más quién parece “auténtico”, quién “dice las cosas como son” o quién “se enfrenta al sistema”, aunque su propuesta sea contradictoria.

Y mientras tanto, los partidos se vuelven cascarones vacíos: plataformas que se usan para llegar al poder, no para sostener un proyecto de país. La ideología se diluye entre memes, frases cortas y campañas diseñadas para viralizar, no para pensar.

Pero este fenómeno tiene una doble cara. Porque, así como el liderazgo puede inspirar cambios reales, también puede concentrar poder, debilitar la democracia interna y convertir al ciudadano en seguidor, no en participante.

Al final, la pregunta sigue abierta: ¿seguimos ideas o seguimos personas?

Tal vez, en el fondo, seguimos emociones disfrazadas de opinión.

Categories: Noticia

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR