Sabroso Fest en el Parque Centenario: el silencio municipal que incomoda a la prensa y a la ciudadanía

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- A finales de mayo de 2025, el Parque Centenario de Guadalupe se transformó en un escenario de música, aromas y color. Durante varios días, este espacio público —uno de los más emblemáticos del cantón— fue sede del Sabroso Fest, un festival que prometía entretenimiento para las familias goicoecheanas. La entrada era libre y el ambiente festivo invitaba a recorrer el parque entre puestos de comida y presentaciones artísticas. Eso sí, degustar los platillos implicaba abrir la billetera y aprovechar los billetes recién recibidos del salario quincenal.

Desde La Voz de Goicoechea celebramos toda iniciativa que promueva la convivencia comunitaria y dinamice la economía local. Los espacios culturales y gastronómicos pueden ser un impulso importante para los emprendedores y una oportunidad para que las familias disfruten del espacio público. Sin embargo, el periodismo no solo está para aplaudir eventos: también está para hacer preguntas cuando surgen dudas razonables sobre su organización.

Una de las primeras inquietudes surgió al recorrer el festival: la ausencia de emprendedores locales entre los puestos de comida. Muchos vecinos del cantón, que día a día sostienen pequeños negocios desde sus hogares o talleres, no formaron parte de la actividad. De manera informal, trascendió que la principal razón habría sido la falta de permisos sanitarios para la manipulación de alimentos.

Si esto es cierto, surge una pregunta inevitable: ¿cuál fue el papel de la Municipalidad como ente facilitador? Si existen obstáculos en la formalización de los emprendedores locales, la labor de una institución pública no debería limitarse a señalar la falta de requisitos, sino a acompañar y orientar a los vecinos para que puedan cumplirlos y participar en actividades que se realizan precisamente en su propio cantón.

Pero las dudas no terminan ahí.

Como parte de nuestra labor de fiscalización y del ejercicio del derecho constitucional de acceso a la información pública, el pasado 16 de febrero La Voz de Goicoechea envió a la Municipalidad una serie de consultas formales sobre la realización del Sabroso Fest. Las preguntas eran claras y buscaban transparencia en la gestión de un evento realizado en un espacio público.

Entre otros puntos, solicitamos conocer:

El monto de los ingresos generados para las arcas municipales a partir del evento.

Los gastos y recursos del personal municipal destinados a la organización y logística.

Los detalles de la licitación o proceso de adjudicación mediante el cual se autorizó el uso del parque a la empresa organizadora.

El nombre de la empresa adjudicataria y el monto del contrato.

La identidad de otras empresas participantes en el proceso, si las hubo.

Y, en caso de no existir licitación, la base legal y el criterio técnico que permitió que un bien público fuera utilizado por una empresa privada para desarrollar este festival.

Estas preguntas no tienen nada de extraordinario. Son consultas básicas que cualquier ciudadano tiene derecho a conocer cuando se trata del uso de bienes públicos.

La respuesta institucional, sin embargo, ha sido el silencio

El 19 de febrero recibimos un oficio firmado por el alcalde municipal, Fernando Chavarría, en el que se limitaba a indicar que nuestras preguntas habían sido trasladadas a la Dirección Financiera y Administrativa. Desde entonces han pasado los días y las semanas sin que este medio reciba una sola respuesta.

Las preguntas siguen pendientes. Y con ellas, la preocupación de la ciudadanía

Este hermetismo no es un detalle menor. La transparencia es una obligación en la gestión pública, no una concesión voluntaria. Cuando las autoridades optan por no responder, lo que se debilita no es a la prensa, sino a la confianza de los vecinos en sus instituciones.

El silencio municipal también alimenta otras inquietudes: las de los emprendedores que se preguntan por qué no fueron incluidos en el festival, y las de los contribuyentes que desean saber cómo se administró un espacio público que pertenece a todos los goicoecheanos.

Sabemos que este editorial podría generar reacciones incómodas. Es probable que aparezcan intentos de descalificar el cuestionamiento o de atribuirlo a intereses políticos. Pero conviene recordar algo esencial: el periodismo no pregunta por capricho, pregunta porque la ciudadanía tiene derecho a saber.

En La Voz de Goicoechea seguiremos insistiendo en obtener las respuestas que hasta ahora la Municipalidad ha decidido no dar. Porque la rendición de cuentas es parte fundamental de la democracia local.

El Parque Centenario es de todos.

Y lo que ocurre en él también debe ser transparente para todos.

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