Navidad cívica y Año Nuevo constitucional: recuperar la esperanza en Costa Rica

Una serie para pensar el país que somos, y el que queremos ser
La Navidad recuerda el valor de la palabra empeñada. El nuevo año exige sostenerla. En tiempos de erosión institucional, esta serie propone cuatro miradas para recuperar la esperanza democrática desde la responsabilidad ciudadana, y el respeto a la Constitución
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista). Costa Rica llegó a diciembre con luces encendidas y sombras inquietantes. Mientras las familias compartimos tamales y abrazos, la política exhibe grietas que no se debe ignorar: deterioro en la forma constitucional, desprecio por los procedimientos, y una creciente banalización del lenguaje jurídico. Nos conmueve la fiesta y nos preocupa la República. Ese es el contraste que da origen a esta serie.
La Navidad es más que un rito anual. Es memoria y promesa. Memoria de comunidad, de solidaridad, de palabra que se cumple. Promesa que, si cuidamos lo que nos une, podremos atravesar tiempos difíciles. La democracia también vive de esa memoria y de esa promesa, el acuerdo de respetar límites y la voluntad de mejorar, sin romper el piso que la sostiene.
No se trata de nostalgia ni de negar la necesidad de cambio. El país requiere reformas: mejor gestión pública, transparencia, combate efectivo a la corrupción, pero reformar no es desfondar. Reformar exige método, participación y técnica, exige reconocer que la Constitución es el plano, no un obstáculo. Sin ese respeto, todo cambio se vuelve improvisación con costos para la gente común.
Con esa brújula, presentaremos una serie que va de lo general a lo específico. Del espíritu navideño, como cultura del cuidado al análisis de la erosión institucional a la exigencia de hábitos constitucionales; y, finalmente, una invitación concreta a la acción cívica.
En las próximas entregas exploraremos cuatro cimientos
Pilar I: Cuando la Navidad nos recuerda quiénes somos, una mirada emotiva a los valores que sostienen nuestra convivencia: comunidad, palabra cumplida, decencia en el trato.
Pilar II: El espejo roto, erosión constitucional y el costo social. Cómo la fragilidad institucional impacta la vida cotidiana: confianza, trámites, derechos y fatiga cívica.
Pilar III: Entre la norma y la práctica, la Constitución en tiempos de prueba, el desafío de convertir la supremacía constitucional en hábito: forma, fondo, respeto y límites efectivos; y,
Pilar IV: Renacer democrático, el compromiso ciudadano del nuevo año, una agenda de esperanza trabajada: contrapesos, evidencia, transparencia y educación cívica.
Acompáñenos en este recorrido porque la Navidad enseña que la paz se construye; y, el nuevo año recuerda que la democracia también. https://youtu.be/Db7uktFYHm4