“Los todólogos de Costa Rica”

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- ¡Buena nota, papi! Hoy amanecí pensando en algo que ya se volvió parte del paisaje tico: el todólogo nacional. Ese personaje que uno se topa en cada esquina, en cada grupo de WhatsApp, en cada sobremesa de café y en cada comentario de Facebook. Porque, seamos honestos, en este país ¡todos nacimos sabiendo de todo!

Cuando juega la Sele, Costa Rica entera se transforma en un banquillo de entrenadores internacionales. Aquí nadie dice “no sé de fútbol”, no señor. Aquí todos están listos para corregir al técnico, tirar una alineación, explicar por qué “lo que falta es atacar por las bandas” y afirmar que “si a mí me dejaran, ya hubiéramos ido a tres mundiales seguidos”.

Pero pregúntales cuándo fue la última vez que corrieron 90 minutos… y ahí sí se quedan sin señal.

Y cuando empieza un programa de baile, el país entero se vuelve un set de coreógrafos profesionales.

—Ese paso va en ocho tiempos, ¡no en cuatro!

—Las caderas no van así.

—¡Qué técnica más mala!

Y uno piensa: qué raro, porque cuando hubo Zumba en la plaza hace un mes, todos los que opinaron estaban pidiendo aire a los dos minutos.

Pero, papi… nada supera el nivel de sabiduría nacional en época de elecciones.

Ahí sí que Costa Rica se gradúa, en masa, de politología, sociología, derecho, relaciones internacionales y administración pública… sin matricular ni un curso.

No solo opinan: dictan cátedra.

Y lo peor no es eso… lo peor es que no permiten que nadie piense distinto.

Porque si alguien dice algo diferente, uy no, ahí sí se arma la Santa Paz.

—¡Ignorante!

—¡Manipulado!

—¡Cómo se le ocurre votar por ese mae!

—¡En esta familia siempre hemos sido de tal color!

Y Dios guarde apoyés a un candidato que no sea el favorito de la casa, o peor: que no sea amigo de la familia, o compa del compa, o el que les regaló camisetas en la campaña pasada.

Esa sí es la peor traición nacional: peor que comerse el gallo pinto sin salsa Lizano o decir que el Cartago no va a llegar a la final.

Porque pareciera que en este país la frase de moda es:

“Tenés libertad de expresión… siempre y cuando opinés igual que yo.”

Pero, papi, yo —Goico Power— aquí vengo a tirarles la verdadera bomba:

Costa Rica se hizo grande no por pensar igual, sino por debatir, escuchar, disentir, construir… juntos.

Y si queremos un país más chiva, más justo y democrático, ocupamos algo muy simple:

respeto.

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