La vivienda que crece con la familia: una oportunidad para Purral y Goicoechea en general

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En América Latina, millones de familias han aprendido a construir su hogar paso a paso. No por capricho, sino por necesidad. Frente al alto costo de la vivienda formal y al limitado acceso al crédito, la región ha desarrollado una respuesta propia y realista: la vivienda evolutiva o progresiva.

Este modelo, que ya es mayoría en países como Perú y México, parte de una idea sencilla pero poderosa: la casa no es un producto terminado, sino un proceso. Se inicia con un módulo básico —sala, cocina, baño y uno o dos dormitorios— y, conforme la familia mejora sus ingresos o cambian sus necesidades, la vivienda se amplía de manera planificada, segura y técnicamente prevista desde el diseño original.

No se trata de improvisación. A diferencia de la autoconstrucción informal que muchas veces vemos en asentamientos precarios, la vivienda evolutiva contempla desde el inicio los puntos estructurales, eléctricos y sanitarios para futuras ampliaciones. Es decir, permite crecer sin comprometer la seguridad ni la calidad de vida.

En Argentina, iniciativas como Fábrica Social TECHO, apoyadas por organismos internacionales, han demostrado que es posible ofrecer viviendas sostenibles, accesibles y ampliables mediante créditos sociales. En Perú, siete de cada diez casas se construyen progresivamente. El Banco Interamericano de Desarrollo y el PNUD reconocen este modelo como una de las estrategias más efectivas para enfrentar el déficit habitacional en la región.

¿Y qué tiene que ver esto con Goicoechea?

Mucho.

En distritos como Purral, donde existen asentamientos consolidados, pero con limitaciones estructurales, hacinamiento y falta de planificación urbana, el modelo de vivienda evolutiva podría representar una alternativa concreta y digna. En lugar de pensar únicamente en erradicaciones o soluciones habitacionales que tardan años en concretarse, se podría apostar por esquemas de mejora progresiva asistida.

Imagínese un programa municipal o nacional que ofrezca:

Diseño técnico base para ampliaciones seguras.

Asesoría en construcción por etapas.

Acceso a microcréditos o financiamiento escalonado.

Acompañamiento social y comunitario.

En muchos hogares de Purral ya existe el espíritu de la vivienda evolutiva: familias que levantan un cuarto más cuando un hijo crece, que techan un espacio adicional cuando mejora el ingreso. La diferencia está en hacerlo con planificación, apoyo técnico y respaldo institucional, para evitar riesgos estructurales y garantizar condiciones dignas.

La vivienda evolutiva rompe con una visión rígida del desarrollo urbano. Entiende que las familias cambian, que los ingresos fluctúan y que el sueño de la casa propia no siempre puede pagarse de una sola vez. En vez de exigir una solución completa e inmediata —que para muchos resulta inalcanzable— propone avanzar por etapas, con seguridad y previsión.

Para Goicoechea, esto abre una conversación necesaria. Ahora que el síndico suplente de Purral, Anibal Picado, ha puesto sobre la mesa la discusión de este tema ¿Podría el cantón liderar un plan piloto de vivienda progresiva asistida? ¿Podrían las alianzas público-privadas y las cooperativas jugar un rol más activo? ¿Es momento de adaptar la normativa para facilitar ampliaciones planificadas en lugar de castigar la necesidad?

Más que un techo, la vivienda evolutiva representa dignidad, estabilidad y oportunidad. Es permitir que una familia construya patrimonio a su ritmo, sin endeudarse de por vida y sin resignarse a la informalidad.

Si América Latina ya encontró en este modelo una herramienta eficaz para enfrentar el déficit habitacional, quizá ha llegado el momento de que Purral y Goicoechea miren ese espejo con atención.

Porque el sueño de la casa propia no debería terminar el día de la entrega de llaves. Debería empezar ahí.

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR