La Hormiga Investigadora: ¡No se rasquen, que después chillan!

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Insecto himenóptero, periodista no colegiada y alergia viva a la hipocresía

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez)-. ¡Saludos, humanos de Goicoechea! Aquí su hormiga de cabecera, esa que no cree en colores políticos, cargos rimbombantes ni egos con chofer. Para mi mandíbula todos son iguales: crujientes. Así que aviso sanitario antes de empezar: no se rasquen, porque luego dicen que yo les contagié la sarna política… cuando claramente ya la traían de la casa.

Limpieza cantonal: barrer agua cuesta arriba

Hay que decirlo, aunque a algunos les dé urticaria: al alcalde Fernando Chavarría le dio por limpiar el cantón. Sí, limpiar. Calles, aceras, cunetas. Un milagro digno de estampita municipal.

El problema no es el esfuerzo institucional, sino la fauna local. Porque ni con diez camiones, veinte escobas y una brigada completa de hormigas obreras se puede mantener limpio un cantón donde ciertos vecinos confunden “espacio público” con “basurero emocional”.

El camión pasa. La acera queda decente. Y diez minutos después aparece otra bolsa de basura, estratégicamente colocada, como diciendo: “a ver quién puede más”.

Señores: que la muni recoja la basura es su deber. Pero tirarla después de que pasó el camión no es rebeldía, es simple cochinada. Y no, no es falta de educación… es exceso de descaro.

Elecciones: la fiesta de la irresponsabilidad

Estamos a dos días de elecciones. Vayan a votar. En serio.

No por amor a la democracia, sino para que después no anden lloriqueando en redes sociales como viudas políticas.

Eso sí, veamos la realidad sin anestesia: la política local parece un circo, pero sin gracia y con demasiados payasos creyéndose leones. A nosotras, las hormigas, nos provoca pánico ver a ciertos aspirantes a cargos públicos: uno escucha cómo hablan y se pregunta si la escuela los expulsó o si ellos expulsaron a la escuela.

Síndicos, regidores y figuras de partidos “históricos” que se llenan la boca de tradición, pero se comportan como cavernícolas con micrófono. Insultan, difaman y se expresan con un vocabulario que haría sonrojar a un chat de cantina.

Lo trágico no es que existan. Lo trágico es que administren decisiones que afectan a todos.

Robar méritos: deporte olímpico municipal

Y aquí viene el número estelar del circo:

unas exregidoras salieron muy orondas a adjudicarse la ampliación de la acera frente a la escuela Juan Flores, como si hubieran puesto el cemento con las propias uñas.

La realidad, que suele ser grosera, es otra: esa acera existe porque la Asociación Valle Verde se cansó de esperar cuentos y presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional. Fue la Sala la que obligó a cumplir la ley, no la buena voluntad de nadie.

Pero claro, cuando la obra ya está hecha, siempre aparece alguien a tomarse la foto.

Consejo de hormiga: antes de cacarear, revisen el expediente. Aquí no comemos cuentos… comemos mentiras mal masticadas.

Patentes, banderas y el síndrome del matón público

Para cerrar con el nivel de elegancia que caracteriza a algunos:

tras la denuncia publicada por este medio sobre supuestas amenazas para retirar banderas del Partido Pueblo Soberano, aparecieron los defensores de la “honra institucional”.

Funcionarios que no son de Patentes, pero sí muy aficionados al protagonismo, exigiendo nombres de denunciantes como si esto fuera interrogatorio de patio de colegio.

Aprendan algo básico: la confidencialidad de la fuente no es negociable. Si un vecino teme represalias de estos politiquillos de a peso, este medio lo protege. Así funciona el periodismo, aunque a algunos les irrite más que el ácido bórico.

¿Que se sienten ofendidos? Qué pena

Tal vez si trabajaran la mitad de lo que intimidan, Goicoechea estaría mejor.

Por ahora, eso es todo desde el hormiguero.

Nos leemos en la próxima entrega… si a alguien no se le ocurre fumigar ideas incómodas.

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