La Hormiga Investigadora

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- Por la criatura que mete las antenas donde nadie quiere poner la escoba
¡Atención, colonia de bípedos con olor a café agrio y facturas sin pagar! Aquí vuelve su insecto favorito, ese ser diminuto que se cuela entre las rendijas del poder municipal y sale con las antenas torcidas, la risa atravesada y una picazón cívica que solo se calma con un buen escándalo.
Y escándalos hay, queridos hormiguitas. Tanto que hasta me están creciendo alas de pura emoción.
Familiaridad… o algo así
El comunicador Cristian Briones, vecino de Mata de Plátano —que no es una mata de plátano, sino un lugar con más calor que denuncia— ha soltado la bomba de humo: al parecer, entre el alcalde y la presidenta municipal hay tanta familiaridad que ya andan buscando si comparten hasta el código de ADN. Pero no queda ahí, no. También hay familiaridad con la regidora suplente del mismo partido. O sea, un árbol genealógico tan frondoso que hasta el Juzgado Penal va a necesitar una podadora.
Si se confirma, estaríamos ante el caso más grande de corrupción… bueno, de esta semana. Porque en este hormiguero las semanas son largas y la memoria corta.
La ley habla de probidad, conflictos de interés y penas graves. Yo hablo de nepotismo con sabor a “ah, pero si es familia, no hay delito”. Como si el Código Penal tuviera un apartado especial para “primos en la nómina”.
El video que se esfumó… como por arte de magia municipal
Ay, el parqueo municipal. Ese lugar donde uno va a pagar impuestos y termina recibiendo un manazo en la cara. Porque sí: una contribuyente, señora de esas que pagan todo al día, fue agredida por un funcionario —llamémosle “el matón”— mientras el OIJ anda detrás del video como si buscaran el Santo Grial.
Resulta que el video que entregó la municipalidad aparentemente estaba manipulado. Le suprimieron la escena donde le dan el golpe. ¿Quién hizo ese montaje? No se sabe. ¿Por qué lo hicieron? Porque en Goicoechea creen que, si no se ve, no pasó. Como cuando uno tapa el arroz quemado con más salsa.
Mientras tanto, el agresor sigue trabajando como si nada, y los que lo escondieron, lo subieron a un Uber y le dijeron “no se preocupe, aquí lo cuidamos” … esos sí que están calladitos. Calladitos como quien espera que la tormenta pase. Pero la tormenta, mis queridos bípedos, tiene nombre y apellido, y anda con antenas bien puestas.
Goicoechea al Desnudo: el capítulo de “quién es el dueño”
Hace semanas apareció un medio digital llamado Goicoechea al Desnudo. Y ahí vuela chilillo para todos lados, sin distingo de colores políticos. Al principio se dijo que el dueño era un funcionario municipal con años de casa. La administración, rápida como lagartija al sol, lo despidió… pero luego resultó que no era él.
¡Qué pelada! Despidieron al equivocado. Es como si en vez de fumigar las cucarachas, fumigaran al gato. El verdadero dueño sigue ahí, escribiendo, mientras el pobre despedido ahora pasa los días preguntándose si su liquidación alcanza para pagar la indignación.
El síndico suplente que se puso de uñas
Y hablando de chilillo, el síndico suplente de Purral, don Aníbal, salió a decir que él no anda agarrado del pelo con la síndica Iris Vargas. O sea, que no hay trenzas políticas ni nudos en el cabello. Pero don Aníbal aclara: él no está pensando en una regiduría, no señor. Él está empeñado en soluciones para su distrito. ¡Qué bueno! ¡Aplausos con las patitas!
De verdad, que bueno que en Purral por fin habrá soluciones, porque con solo tener un síndico suplente que no quiere ser regidor, el distrito ya ganó. Eso sí, esperemos que las soluciones no tarden tanto como el video completo del parqueo.
Por hoy es todo. La Hormiga Investigadora se despide, no sin antes recordarles: en este hormiguero, mientras unos esconden videos, otros se agarran del pelo, unos despiden al que no es y otros nombran a la prima. Pero yo sigo aquí, picando donde otros solo pasan el plumero… y con eso, señores, me voy a seguir investigando quién fue el genio que borró la escena del manazo. Porque aquí el verdadero montaje no es el de fin de año, es el del parqueo.
Con picazón cívica y un par de mandíbulas bien afiladas.