La gente de Limón desea quedarse en Limón

Kattia Calvo Cruz es candidata a diputada por la provincia de Limón, con el Partido Pueblo Soberano (PPSO)
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gabriela Umaña, periodista).- La historia de Limón está escrita con el sabor del cacao, el ritmo del calypso y la fuerza de un pueblo que nunca se rinde. Pero también, con la tristeza de miles de familias que, durante décadas, han tenido que hacer sus maletas y buscar oportunidades lejos de esta tierra bendita. Una provincia que lo tiene todo —riqueza natural, diversidad cultural y un potencial turístico envidiable— pero que ha sufrido abandono político tan profundo que muchos limonenses hasta aprendieron a empacar con los ojos cerrados.
“¿Cuántos de nosotros tuvimos que decir hasta pronto porque nuestras familias no encontraron cómo florecer en Limón?” La pregunta resuena como tambor en carnaval, fuerte y directa. Y detrás de ese eco está la convicción de que la provincia merece un futuro distinto.
Kattia Calvo Cruz, candidata a diputada por Limón, retoma este sentimiento colectivo y lo convierte en un llamado político: recuperar a Limón para los limonenses. Señala que, tras años de oscuridad, finalmente el gobierno central volvió su mirada hacia la provincia y empezó a impulsar proyectos largamente esperados. Pero —como diría cualquier limonense práctico— una golondrina no hace verano, y queda muchísimo camino por recorrer.
Entre los proyectos estratégicos menciona:
La Marina de Limón,
El Muelle de Cruceros,
El Aeropuerto Internacional,
El nuevo Hospital,
La implementación del Plan Maestro Costero.
Obras que, a su criterio, permitirían dinamizar la economía local y generar empleo, además de catapultar a Limón hacia el desarrollo que durante décadas se le negó.
Calvo subraya la urgencia de fortalecer el turismo sostenible, avanzar con el Plan Regulador Costero, modernizar infraestructura portuaria y habilitar espacios claves como el Muelle de Pavona, el Muelle de Cahuita y un atracadero en Puerto Viejo. Propone además parques ecotemáticos, zonas francas enfocadas en empleo para jóvenes bilingües, infraestructura deportiva y programas de prevención de la violencia.
Y, como buen pueblo que celebra hasta la lluvia si hace falta, Limón sabe que también puede levantarse si se ordenan prioridades: rutas, puentes, acueductos, la Ruta 32 y el paso a desnivel en el centro de la ciudad son piezas esenciales del rompecabezas.
Pero más allá de los proyectos, Calvo apunta al corazón del asunto: la lealtad limonense. Esa que no aparece en los presupuestos, pero que sostiene a la provincia incluso cuando las instituciones flaquean. “Llegó el momento en que los limonenses trabajemos para Limón y no seamos parte de una agenda partidaria que no nos tiene dentro de sus prioridades”.
Porque, al final, lo que quiere la gente de Limón es simple pero profundo:
quedarse en Limón; no porque no haya opción, sino porque aquí sí hay futuro.
“Limón, Dios mío”, concluye Calvo, apelando a esa mezcla de fe, orgullo y esperanza que solo quien ha sentido el amanecer en playa Bonita entiende del todo.
La candidatura propone una ruta con obras, políticas y visión. Pero también un compromiso sentimental: que ningún limonense más tenga que irse por necesidad. Que la provincia vuelva a ser ese hogar del que nadie quiere despedirse, ni siquiera por unos días.