La Chanchera Municipal: El Proyecto que Puede Transformar la Gestión de Residuos en Goicoechea

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Karl Gordon Cruickshank).- Goicoechea enfrenta un desafío que no puede posponer: la gestión adecuada de sus residuos sólidos. Datos locales indican que entre el 34% y el 47% de lo que recolecta la Municipalidad corresponde a materia orgánica, y el costo de llevar estos desechos a rellenos sanitarios alcanzó más de 419 millones de colones solo en 2023. Ante esta realidad, la propuesta de la “chanchera municipal” —que en su momento fue poco comprendida— se presenta como una solución con bases sólidas, capaz de convertirse en el motor principal para reducir la generación de desechos y transformar el cantón en un referente de sostenibilidad.
Según se detalla en la propuesta, la iniciativa no es mala, sino que fue mal explicada y difundida. Ahora, se busca pulirla y ampliarla bajo la visión de economía circular que forma parte del plan de gobierno local, con el objetivo de convertir a Goicoechea en un “Cantón Escuela de Reciclaje”.
El proyecto se apoya en la Ley para la Gestión Integral de Residuos (No. 8839), que promueve la valorización de desechos y la responsabilidad compartida entre instituciones, empresas y ciudadanos. La idea central es adquirir una finca escuela, un espacio que no funcionará como depósito, sino como un centro productivo integral. Allí se tratarán todos los residuos orgánicos —empezando por los que se generan en las ferias del agricultor—, que servirán de alimento para la cría de cerdos, vacas y pollos, además de insumo para cultivos mediante sistemas de hidroponía.
Se trata de un ciclo productivo cerrado: los desechos orgánicos se transforman en alimento y abono, mientras que los residuos de los animales se convierten en gas y energía para el propio centro. Los excedentes de la producción se destinarán a un comedor para personas en situación de calle, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: Hambre Cero y Fin de la Pobreza.
Para ponerlo en marcha, se aprovecharán recursos existentes: personal municipal capacitado y camiones de recolección en desuso que serán reacondicionados. La ejecución se articulará a través de convenios entre asociaciones de desarrollo, la empresa privada y la Municipalidad, como ente rector. Todo esto cuenta con el respaldo del Código Municipal (Ley No. 7794), que faculta a las autoridades locales para implementar modelos adaptados a su realidad y realizar las inversiones necesarias para una gestión integral.
Los beneficios son múltiples y tangibles:
Alivio económico: Al reducir la cantidad de toneladas enviadas a rellenos sanitarios, se disminuye directamente el gasto en disposición final. Este ahorro abre la posibilidad de revisar el sistema de cobro actual —basado en metros lineales y considerado poco equitativo— e implementar pagos diferenciados, además de incentivos fiscales para quienes separen sus desechos desde sus hogares. Incluso, se plantea analizar reducciones en el pago de impuestos para la ciudadanía.
Educación ambiental: La finca escuela será un centro de capacitación y pasantías, donde se enseñarán métodos de reciclaje y producción sostenible a nuevas generaciones, fortaleciendo la cultura de cuidado ambiental en todo el cantón.
Protección del entorno: Un sistema eficiente de valorización de residuos reduce la contaminación, protege los recursos naturales y disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Hoy empezamos con la materia orgánica, pero mañana este modelo debe extenderse a la separación y clasificación total de la basura”, señala la propuesta. La chanchera, lejos de ser una idea descartable, es el punto de partida para construir un Goicoechea más sostenible, eficiente y solidario. Solo hace falta redefinirla, explicarla bien y ponerla en marcha.