¿Hasta cuándo, Municipalidad de Goicoechea? Un llamado ciudadano a la transparencia que parece nunca llegar

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Elvis Solano, ciudadano costarricense).- El pasado 4 de noviembre, realicé una solicitud de información pública dirigida a la Municipalidad de Goicoechea. Los temas consultados no eran complejos ni extraordinarios: se trataba de datos básicos sobre gestión municipal, números administrativos, estudios existentes y detalles de proyectos en ejecución. Es decir, información que cualquier institución pública debería tener organizada, disponible y accesible para sus ciudadanos.
Las consultas abarcaban seis áreas fundamentales:
Parquímetros: porcentajes para la municipalidad, salarios de parquimetristas y estudios de factibilidad.
Policía Municipal: cantidad de funcionarios, salarios y costo del edificio que ocupan.
Desalojos en Purral: zonas afectadas, plazos ordenados por Sala Constitucional y estudios sobre la población vulnerable.
Tapas de alcantarillado: inventario de estructuras sin tapa tras el accidente del menor Leandro, reemplazos y materiales propuestos para evitar robos.
Camiones de basura: costos de mantenimiento por placa y días fuera de servicio.
Parque Santiago Jara: fechas del proyecto, afectación a la movilidad y coordinación de cambios con las empresas de buses.
Es información elemental para quienes administran un cantón. Sin embargo, el proceso que le siguió a esta solicitud deja más preguntas que respuestas.
Prórrogas, silencio y una preocupante falta de respuesta
Primero, la entonces alcaldesa en ejercicio, Irene Campos, indicó que trasladó las consultas a los departamentos correspondientes. Hasta aquí, todo normal.
Pero pasaron más de 10 días sin respuesta.
Luego, el 18 de noviembre, el alcalde Lic. Fernando Chavarría envió el oficio MG-AG07368-2025 otorgándose a sí mismo 15 días adicionales para entregar información que, en su mayoría, debería estar en manos de las jefaturas, en los expedientes de proyectos, en estudios técnicos o incluso en documentos de licitación pública.
Hoy, esos 15 días ya vencieron.
Y la información sigue sin aparecer.
¿Inoperancia, falta de supervisión o desinterés por la transparencia?
Como ciudadano, esto genera dudas inevitables:
¿Es realmente posible que los mandos medios de toda una administración no tengan acceso ágil a datos básicos sobre su propio trabajo?
¿Existe supervisión efectiva desde la cabeza de la municipalidad?
¿O estamos ante una preocupante falta de interés en compartir información pública?
La Ley de Transparencia y la jurisprudencia constitucional son claras: la información pública es de todos, no de quien ocupe momentáneamente un cargo.
¿Debe un ciudadano recurrir a un amparo para obtener lo que por derecho le corresponde?
No presentaré un recurso de amparo porque confío en que nuestros magistrados tienen asuntos de mayor trascendencia que instruir a un funcionario sobre una obligación tan básica como transparentar la información.
Pero queda la pregunta más inquietante:
¿Hasta cuándo, Municipalidad de Goicoechea?
¿Hasta cuándo se seguirá ocultando o retrasando información que debería estar disponible para cualquier ciudadano sin obstáculos ni excusas?
La transparencia no es un favor.
Es un deber.
Y mientras no se cumpla, la confianza en la gestión pública seguirá erosionándose día con día.
Un llamado final a la ciudadanía
Goicoechea no mejora en silencio. Mejora cuando su gente exige claridad, respalda la fiscalización y recuerda a sus autoridades que la administración local no es propiedad privada de nadie. Cada vecino tiene derecho a saber cómo se usa su dinero, cómo se ejecutan los proyectos y cómo se toman las decisiones que moldean la vida del cantón.
Cuando la información pública se esconde, quienes deben alzar la voz somos nosotros.
Porque un cantón informado es un cantón más fuerte.
Y Goicoechea merece fortaleza, no excusas.