Farolita y la mesa grande del pueblo

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- En el pueblo se escuchaban
suspiros de preocupación,
pues la crisis era grande
y apretaba el corazón.
Cada quien hablaba solo,
cada quien quería tener razón,
y la plaza se llenaba
de distancia y división.
Pero una noche Farolita,
con su cola en resplandor,
encendió una luz chiquita
para invitar al buen hablar mejor:
“Sentémonos en la mesa
donde todos puedan ver,
que la solución más justa
nace cuando se quiere entender.”
“El diálogo no es vencer,
ni imponer la convicción,
es escuchar al vecino
y ofrecerle comprensión.”
“La unión no es ser iguales,
ni borrar nuestra opinión,
es caminar lado a lado
sosteniendo la misma misión.”
Así el pueblo fue aprendiendo
a conversar sin rencor,
y la crisis fue menguando
al tejerse en alrededor.
Porque un pueblo que se escucha
es un pueblo con valor,
y los problemas se hacen livianos
cuando se cargan entre dos.
Farolita así lo cuenta,
con su cola en resplandor:
versos que alumbran caminos
con justicia y con amor.

