El zorro joven se casó


LA VOZ DE GOICOECHEA (Jose Cruz).- La noticia corrió por todos los rincones del bosque: el zorro joven se casó.
Los perezosos levantaron la mirada con sorpresa, las guacamayas chismosas volaron contentas a contarlo, y hasta los monos más revoltosos celebraron, algunos por cariño sincero… otros, con alivio, porque el zorro se fue lejos a otro bosque a disfrutar su luna de miel.
Pero entre las ramas altas y los troncos huecos, el murmullo no cesa.
¿Cómo puede la nueva zorra—elegante, bien peinada y con sonrisa de portada—caminar tan tranquila sabiendo que, entre los matorrales, todavía vuelan hojas escritas con historias viejas?
Hojas que viajan por correo en sobres sellados, escondiendo entre líneas los nombres de pequeñas animalitas, algunas aún cachorras, que un día fueron víctimas del encanto del zorro.
Dicen que las mariposas llevan esos mensajes de árbol en árbol, y que hasta los búhos prefieren mirar hacia otro lado para no tener que opinar.
En la selva, todos saben, pero pocos hablan.
Porque el zorro, con su sonrisa y su perfume de orquídeas, tiene amigos peligrosos, y memoria selectiva.
Y la esposa, tal vez por amor… o por conveniencia, prefirió cerrar los ojos y firmar el cuento de hadas.
Mientras tanto, las cigarras cantan, los grillos aplauden y los felinos como siempre observan todos los detalles.
La boda fue hermosa, sí. Pero el eco de las hojas escondidas sigue volando entre las copas de los árboles, recordando que, en esta selva, algunos finales felices se escriben con tinta invisible.