El protagonismo no sustituye al pueblo

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- Hay partidos que uno reconoce por lo que fueron, no por lo que están haciendo ahora. El PUSC es uno de esos. Llegaron a esta Asamblea hablando de volver a la raíz, de escuchar a las comunidades, de reconstruir “la política del territorio”, de poner a la gente primero. Pero apenas se sentaron en la curul, la historia cambió. La bancada del PUSC parece más ocupada en jugar ajedrez político dentro del plenario que en caminar las calles donde la gente esperaba soluciones.
Porque hay una diferencia clara entre representar y recordar que uno representa. Y al PUSC se le olvidó la segunda. Las comunidades que los eligieron no ven el reflejo de sus voces en las votaciones, ni en las prioridades legislativas, ni en la defensa del presupuesto local. Ven más bien una bancada que se preocupa por posicionarse, por verse “importante”, por ser relevante en las fotos y en los discursos, por no quedarse fuera del juego interno de poder. Todo muy elegante desde adentro. Todo muy vacío desde afuera.
Y lo más fuerte: no es falta de capacidad. Este bloque tiene gente preparada, técnicamente sólida, con experiencia municipal, con criterio. Pero esa misma capacidad, en vez de ponerse al servicio del territorio, se está gastando en medir fuerzas dentro de la Asamblea. Como si cada diputado del PUSC estuviera compitiendo por ver quién se convierte en “la nueva figura”, “la voz sensata”, “el líder moderado”, “el puente entre sectores”. Y en esa competencia, las comunidades quedaron al margen.
Mientras discuten protagonismo, el país discute supervivencia. Mientras negocian visibilidad, los cantones negocian cómo pagar el bus para ir a una cita de la Caja.
El problema no está en querer protagonismo sino en lo que se entrega para lograr lo, y el precio fue alto: la conexión con la calle.
Los barrios que votaron por ellos no sienten la presencia del PUSC en sus políticas. No ven proyectos que respondan a lo prometido. No ven una defensa firme del presupuesto local. No ven apoyo real a gobiernos municipales que están en la línea de fuego.
Cuando un partido se olvida de quién lo eligió, pierde algo más grave que una votación. Pierde el rostro. Pierde el suelo. Pierde el derecho a decir “soy representante”.
Las comunidades no están pidiendo héroes. Solo están pidiendo que los miren.