“El morado se queda, la lucha sigue”

¡Buena nota, papi!
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- Hoy vengo a hablarles sin filtros, sin poses y sin la camiseta puesta. Sí, escucharon bien: Goico Power se despide oficialmente del Movimiento Goicoechea Resucita.
Pero antes de que empiecen los chismes, los corrillos y los análisis de pasillo, se los digo claro: yo nunca quise meterme en política.
Pero la verdad es esta: en este país, lo que tocan los politiqueros termina contaminado, y cualquier cambio social positivo —por más noble que sea— al final tiene que pasar primero por la política. Ese es uno de los grandes errores que hay que corregir: que la mejora de una comunidad dependa del juego político. Y fue esa misma distorsión la que me empujó, sin querer, a meterme en un mundo donde nunca quise estar.
Nunca fue parte del plan poner o quitar gobiernos, ni locales, ni nacionales, ni extraterrestres. Ese no era mi ride. Mi lucha siempre ha sido otra: combatir la injusticia, señalar lo que está mal, empujar para que las cosas cambien, aunque sea lento, aunque duela, aunque moleste.
Porque sí, papi: la injusticia me arde, me enciende, me pica el alma. Y ese fue el único motor que me movió desde el día uno.
Pero hoy cierro este capítulo. No porque haya perdido fuerza, sino porque entendí que mi voz no le pertenece a ninguna camiseta.
El morado, ese sí se queda conmigo
¿Y por qué morado? No porque sea morado de corazón —ya saben que soy liguista desde chiquitillo— pero el morado representa esperanza, representa transformación, representa la fuerza de los que no se rinden. Así que, aunque me duela admitirlo… seguiré vestido del color de Saprissa. Qué torta, pero ni modo: simbolismo manda.
Ahora, para los que andan diciendo que, si me voy por miedo, por presión o por política barata… ¡Suave!
Mi espíritu no se vende, mi voz no se apaga y mi conciencia no se negocia
Seguiré igual de necio, igual de cansón, igual de metiche en los temas que importan: denunciando desigualdades, señalando errores, recomendando cambios, hablando donde otros prefieren callar.
Porque callarse también es injusticia, y ese no es mi estilo.
¿Y el precio?
Ya yo lo sé de memoria: insultos, amenazas, bloqueos, comentarios venenosos… todo eso ya viene en el paquete. Y está bien, papi. Alguien tiene que pagarlo. Cada vez que uno levanta la voz por algo que importa, siempre aparece quien prefiere que uno se calle.
Pero no me voy a callar
Solo me quito la camiseta del Movimiento Goicoechea Resucita… no la voz, no la conciencia, no la lucha.
A la gente que apoyó este camino: gracias.
A los que no: también gracias, porque hasta las piedras enseñan.
Y a Goicoechea: no te dejo, jamás. Solo cambio de frente, pero la necedad sigue intacta.
Esto no es un adiós
Es un nos vemos en la próxima injusticia que haya que partirle la cara.
¡Buena nota, papi!
Goico Power —versión libre, morada y sin permiso de nadie.