El bloque del gigante dormido: El tamaño no importa

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- “Grandes por fuera, pequeños por dentro”, podrían empezar a susurrar quienes observan con desconfianza las bancas que el PLN ocupa en la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Condecendientes al poder, cómodos en la silla y cómodos con el ruido de su propia fama, el bloque más numeroso del país tiene una paradoja implacable: tamaño, sí… pero ¿resultados?
No es cualquier cosa tener un bloque grande. Ser la mayoría numérica le entrega a cualquier partido una palanca formidable: control de comisiones, impulso de leyes, influencia en el presupuesto. Es una rareza: tener el poder de hacer cosas y, simultáneamente, la excusa de que “no hay consenso”. Eso es lo que el PLN lleva adelante.
Pero ahí está el truco: la palanca está, pero el movimiento —ese que la gente espera— brilla por su ausencia.
Veamos los hechos sin adorno. El PLN, con su grupo amplio de legisladores, podría convertirse en ejemplo para el país: iniciativas claras por desempleo, descentralización real, presupuesto participativo, control del gasto. Pero la rutina diaria es distinta: mociones que se quedan en borrador, discursos que suenan bonito y luego, pleitos al estilo del mejor mercado popular con diputados de otras bancadas.
Y la gente de Cantones como Goicoechea no se conforma con fotos de “cortes de cinta”.
Este bloque ya no puede argumentar que “faltó tiempo”, “no alcanzó presupuesto”, “la oposición impidió”. Tiene recursos, bancada y escenario. Ahora, el control ciudadano tiene derecho a preguntar:
¿Cuántas iniciativas propias sacaron en los últimos 12 meses que impactaron en servicios públicos o presupuestos comunales?
¿Cuántas veces se levantaron del asiento, pasaron al trabajo de campo y trajeron propuestas desde las comunidades al plenario?
¿Dónde quedaron los “votos” que prometieron para el servicio de salud municipal, para la ampliación de la red vial en los cantones olvidados, para la participación ciudadana real?
El PLN tuvo la oportunidad de convertirse en motor de cambio. Pero decidió ser el gigante que sólo ocupa bancas.