Editorial: Navidad, el Misterio del Dios con Nosotros

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- Al caer la tarde sobre las colinas de nuestro cantón y encenderse las luces en los hogares de Guadalupe, Ipís, Purral, Mata de Plátano, Rancho Redondo, San Francisco y Calle Blancos, la atmósfera se transforma. Sin embargo, más allá del bullicio comercial y el aroma del tamal, la comunidad cristiana de Goicoechea está llamada a redescubrir el núcleo vibrante de esta fiesta: el significado teológico de la Encarnación.

El significado teológico: Dios se hace prójimo

Desde una perspectiva teológica, la Navidad no es simplemente el recuerdo de un nacimiento histórico; es la celebración del Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Es el misterio de la Kénosis, el acto por el cual lo Divino se despoja de su gloria para abrazar nuestra fragilidad humana.

Al nacer en un pesebre, Dios nos envía un mensaje contundente: no es un ser lejano e impasible, sino un Dios que se inserta en nuestra historia, que conoce el frío, el cansancio y las realidades de un pueblo. En Navidad, la eternidad besa la tierra, validando la dignidad de cada ser humano.

¿Qué debemos entender cómo cristianos?

Para el creyente, la Navidad debe ser un ejercicio de memoria agradecida y conciencia crítica:

Entender la gratuidad: Dios no nace en un palacio, sino en la periferia. Debemos entender que la salvación es un regalo gratuito que no se compra con bienes materiales, sino que se recibe con un corazón humilde.

La luz en la oscuridad: En un mundo a menudo fragmentado por la polarización y la incertidumbre, el cristiano entiende que la luz de Cristo es una esperanza activa, no un optimismo ingenuo.

La práctica: Una fe que se hace obra

La fe sin obras es letra muerta, especialmente en este tiempo. En La Voz de Goicoechea, instamos a nuestros lectores a practicar una Navidad auténtica a través de:

La hospitalidad: Abrir las puertas del corazón a quienes están solos. En nuestros barrios siempre hay un adulto mayor o un vecino que atraviesa un momento difícil; ahí debe nacer el Niño Jesús hoy.

La austeridad solidaria: Frente al consumo desenfrenado, el cristiano está llamado a la sobriedad, destinando lo que sobra (o incluso lo que le es necesario) para apoyar las iniciativas de las parroquias y grupos comunales que ayudan a los más vulnerables.

La reconciliación: No se puede celebrar al “Príncipe de la Paz” guardando rencores. Es el momento de sanar rencillas familiares y tender puentes de diálogo en nuestra comunidad.

Conclusión

Que esta Navidad en Goicoechea no pase como una fecha más en el calendario. Que el pesebre que armamos en casa sea un recordatorio de que Dios sigue naciendo en cada gesto de bondad y en cada lucha por la justicia.

¡Feliz y Santa Navidad a todo el pueblo de Goicoechea!

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