Editorial: El corazón apagado de Guadalupe; el grito ignorado del Parque Santiago Jara

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por equipo editorial).- Las festividades de fin de año en Goicoechea arrancaron con fuerza: calles llenas, desfiles vistosos, familias disfrutando y una Municipalidad que, hay que reconocerlo, logró convocar a miles con sus actividades. Todo muy alegre, muy colorido, muy “¡qué viva diciembre!”.
Pero mientras los reflectores iluminaban los desfiles, otro rincón del cantón quedaba en absoluta penumbra: el Parque Santiago Jara, ese que durante generaciones ha sido el alma de Guadalupe… hoy reducido a un eco triste, casi como si pidiera auxilio entre las bancas rotas y la jardinería marchita.
Un ícono reducido al olvido
El Santiago Jara no es cualquier parque; es el parque. El punto donde se celebraba, se jugaba, se conversaba, se enamoraba y se hacía comunidad. El lugar donde, literalmente, todos pasaban.
Hoy, según los vecinos, está “triste, abandonado, sin vida y aburrido”. Un diagnóstico duro, sí… pero más triste aún es que nadie pueda refutarlo.
El contraste hiere: eventos llenos de luces y música, seguidos por un parque que parece haber sido excluido de la fiesta… y de la prioridad municipal.
Las palabras de la vecina Cathy Krmona lo resumieron con la precisión de quien habla desde el cariño y desde la molestia acumulada:
“Muy lindo… pero más lindo si arreglaran el parque que está sumamente descuidado. Parece mentira, semejante desfile tan lucido y el parque más apagado y aburrido de todo Costa Rica, siendo el parque el centro por donde todo el mundo pasa en vía principal. Adornarlo también sería para el disfrute de todos. El Centenario está bonito, pero ahí no vamos todos.”
Punto para doña Cathy. Y punto suspensivo para el parque.
El parque pide vida, no solo luces a la distancia
No se trata solo de poner un par de guirnaldas o inflables navideños como quien maquilla un problema profundo. La comunidad pide que el Santiago Jara vuelva a ser lo que siempre fue: el corazón vivo de Guadalupe.
No basta con embellecer otros sectores —como el Centenario— si el centro simbólico y geográfico del distrito luce como escenario de película apocalíptica de bajo presupuesto. Nadie quiere que su parque principal parezca un set de “El Día después de la fiesta”.
Los vecinos quieren vida, actividad, seguridad, música, ferias, juegos, movimiento. Que vuelva a ser “donde todo el mundo va”, y no donde nadie quiere quedarse.
Un llamado a la coherencia y a la dignidad
La Municipalidad de Goicoechea debe ajustar la brújula. No se puede presumir una agenda festiva brillante cuando el parque que representa al cantón envía un mensaje opuesto: abandono puro.
Revivir el Santiago Jara no es un lujo. Es un acto mínimo de respeto hacia la comunidad. Una inversión en identidad y dignidad.
Tres pasos urgentes:
Infraestructura ya: reparar bancas, aceras, iluminación y mobiliario deteriorado.
Mantenimiento real, no cosmético: jardinería constante, limpieza, vigilancia.
Devolverle la vida: incluir al parque en la agenda de actividades culturales, navideñas y comunales. Que el corazón vuelva a latir.
Goicoechea merece más
Los vecinos han hablado claro. El Parque Santiago Jara no necesita compasión: necesita gestión. Y la necesita ayer.
Desde La Voz de Goicoechea, seguiremos dando espacio al reclamo ciudadano y exigiendo que este ícono recupere el brillo y la centralidad que siempre tuvo en nuestro cantón. Porque un cantón que abandona su corazón, inevitablemente, pierde alma.
Y Guadalupe ya decidió: no piensa perderla.