Democracia pura: el ideal de la participación directa en Goicoechea

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Equipo Editorial).- Cuando hablamos de “democracia,” la mayoría piensa en ir a votar por un presidente, alcalde, regidores o diputados. Esa es nuestra realidad: la democracia representativa. Pero, ¿qué pasaría si aplicáramos el modelo de la democracia pura o directa en un cantón tan diverso y poblado como Goicoechea?
La democracia pura es el ideal más radical y ambicioso: significa que los más de 145 mil habitantes del cantón decidirían, voto a voto, cada ley, cada política y cada gasto municipal, sin delegar esas decisiones en el Concejo Municipal.
Imaginemos que cada semana, miles de vecinos de Guadalupe, Calle Blancos, o San Francisco de Goicoechea tuvieran que informarse y votar sobre la modificación al Plan Regulador, la adjudicación de la próxima obra vial o el detalle del presupuesto en los distritos. La voluntad del pueblo sería inmediata y total, garantizando la máxima legitimidad.
El choque con la realidad cantonal
El gran desafío de la democracia pura, aquí y en cualquier lugar, es la escala y la eficiencia. Con más de 145,000 personas, la logística para lograr que cada ciudadano vote de manera informada sobre cientos de temas complejos al año es, francamente, inviable. ¿Quién tendría el tiempo, y quién la especialización, para tomar decisiones acertadas sobre temas técnicos como el manejo de aguas residuales o el diseño de una red de fibra óptica?
Además, el riesgo de la “tiranía de la mayoría” es muy real a nivel local. Si un grupo mayoritario de una comunidad vota para rechazar un proyecto de interés para una minoría (por ejemplo, una ciclo-vía o un centro de acopio), la decisión podría pasar sin que exista un cuerpo de representantes que garantice un equilibrio de derechos y necesidades.
Los caminos de la participación local
En Goicoechea, la democracia pura es un ideal, pero usamos mecanismos de democracia directa que la acercan. Nuestro sistema actual es un modelo híbrido, y es en esos mecanismos donde recae la verdadera oportunidad de los vecinos:
Audiencias públicas y cabildos: Son las herramientas más cercanas a la democracia directa. Cuando la Municipalidad convoca a una Audiencia Pública para discutir el Presupuesto o la fijación de tarifas de servicios, los ciudadanos pueden presentarse, exponer sus argumentos y ejercer presión directa sobre el Concejo.
Asociaciones de Desarrollo Integrales (ADI): Estas organizaciones en los barrios son el verdadero motor de la participación directa, – lástima que muchas están politizada – donde las decisiones comunitarias sobre obras menores o gestión de recursos se toman de forma asamblearia.
El Plebiscito o Referéndum Cantonal: Si bien se utiliza poco, la ley permite que los ciudadanos impulsen una votación directa sobre un tema crucial (por ejemplo, si se vende un terreno municipal o si se implementa una nueva tasa).
El reto de la digitalización
La tecnología nos da esperanzas. Las plataformas digitales y las redes sociales podrían ser el vehículo para la consulta masiva y el debate informado. Si bien es poco probable que el Concejo Municipal desaparezca, la aspiración de la Democracia Pura nos obliga a exigir y a utilizar al máximo los espacios de participación ya existentes.
La calidad de la democracia en Goicoechea no se mide solo por las urnas cada cuatro años, sino por la exigencia y la participación activa en esas Audiencias Públicas, el involucramiento en las ADIS y la presión informada que los vecinos ejercen sobre sus representantes. La democracia pura es un norte, y la responsabilidad de acercarnos a él es de cada uno de nosotros.