Del discurso a la nada

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Hay bancadas que se levantan por convicción, por causa, por ese impulso de cambiar algo. Y luego está el Frente Amplio. Que también tiene convicción. Pero convicción sin rumbo concreto termina siendo ruido repetido. En el plenario, el FA aparece más como ese vigilante que grita “yo lo dije”, que como ese actor que construye. Y mientras grita, la gente se pregunta: ¿y qué hicieron?

Porque, sí: se les critica que gastan tiempo en ataques al gobierno, en denunciar, en señalar, en confrontar — y eso es parte de su función. Pero lo que no puede ser parte exclusiva es el tiempo que ya se debería dedicar a construir y proponer. Y cuando ese tiempo se emplea preferentemente en oposiciones y cuestionamientos, termina uno pensando que la bancada eligió el espectáculo en vez de la acción.

Veamos algunos puntos que pesan:

Resistencia al avance legislativo: Hay reportes que señalan que el FA ha aplicado tácticas de filibusterismo parlamentario — mociones masivas, demoras intencionadas — que encajan mejor en el libreto de “bloqueo que exige atención” que en el libreto de “trabajo que ofrece solución”.

Identidad difusa: El FA se define como izquierda progresista, pero los observadores señalan contradicciones: alianzas coyunturales, cambios de postura, mensajes que parecen más reactivos que propositivos.

Foco en el antagonismo más que en la agenda propia: Criticar al gobierno y al oficialismo es necesario — sí — pero si un bloque dedica más energía a señalar que a proponer, el ciudadano ve más tensión que alternativa. Esto debilita su papel como “opción” y lo convierte en “ruido”.

Y ahí, hay un riesgo: cuando uno vive de la oposición, olvida lo que significa gobernar. Cuando uno se acostumbra al micrófono de la denuncia, deja de pensar en el escritorio del proyecto. Y eso cansa. Cansa a quienes votaron pensando en algo distinto. Cansa a quienes quieren cambios, no solo discursos.

En resumen: el Frente Amplio tiene la capacidad moral de levantar la voz. Pero esa capacidad se vuelve estéril si no la transforma en resultados. Y cuando eso pasa, esa voz ya no inspira. Suena simplemente como eco.

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