LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- Costa Rica es un país conocido por su paciencia. Demasiada paciente. Ha tolerado el avance lento de la infraestructura, los problemas de los hospitales, el deterioro de las escuelas y leyes que se discuten por años sin llegar a puerto.
Sin embargo, hay una obligación que pesa más que todas esas juntas: la deuda de la asamblea legislativa con la ciudadanía.
No es una deuda que se cancele con discursos emotivos, ni se salde con selfies en el plenario. Es una deuda que lleva un nombre doloroso y directo: falta de resultados tangibles.


















