Álvaro Ramos El técnico que quiere renovar al PLN

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- Álvaro Ramos Chaves es un economista costarricense con una amplia trayectoria en el sector público y privado, reconocido por su paso como viceministro y por su papel como analista en temas de pensiones, economía y reforma del Estado. Hoy aspira a la presidencia por el Partido Liberación Nacional (PLN), presentándose como una figura que combina experiencia técnica, visión moderada y un discurso de modernización dentro de un partido histórico.

Ramos se formó como economista y obtuvo posteriormente estudios de posgrado en Estados Unidos. Su carrera lo llevó a ocupar puestos de alta responsabilidad en instituciones clave. Fue viceministro de Ingresos de Hacienda, impulsando procesos de modernización del sector y políticas para mejorar la competitividad. Más tarde asumió la Superintendencia de Pensiones (SUPEN), donde adquirió visibilidad nacional gracias a su manejo técnico, su claridad comunicativa y su participación en debates sobre sostenibilidad de la seguridad social.

También fue presidente de la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) esto a pesar de no contar con experiencia. Además, ha ejercido como consultor económico y analista, con una reputación de profesional meticuloso y didáctico para explicar temas complejos.

Aunque su vida profesional se ha desarrollado sobre todo en el ámbito técnico, Ramos siempre ha estado cercano a liderazgos liberacionistas. Su salto hacia la candidatura presidencial lo coloca como la apuesta del PLN por un perfil distinto: menos caudillista y más analítico, con una lectura crítica del sistema político y una fuerte inclinación a la eficiencia pública. Desde el inicio de su precandidatura, Ramos insistió en la necesidad de renovar estructuras, oxigenar liderazgos tradicionales y modernizar la maquinaria interna del partido. Ese discurso fresco le ganó simpatías, pero también provocó resistencia. Algunos liderazgos provinciales y cantonales, acostumbrados a dinámicas más tradicionales, vieron con cautela —y en algunos casos con incomodidad— la idea de una ruptura interna demasiado acelerada.

Esa tensión llevó a Ramos a modular parte de su discurso inicial. Sin renunciar a la idea de cambio, ha tenido que suavizar el tono sobre la urgencia del relevo generacional y la reorganización profunda del PLN, buscando un equilibrio entre la modernización que promueve y las realidades del aparato partidario. Este proceso interno revela la complejidad de empujar transformaciones desde dentro de un partido histórico sin romper los hilos territoriales que sostienen su estructura.

En su propuesta al país, Ramos ha insistido en varios pilares: la necesidad de un Estado más eficiente y menos burocrático, reformas que ordenen y clarifiquen funciones institucionales, y una estrategia económica que genere empleo formal, simplifique trámites y fortalezca la inversión. Aprovechando su experiencia en SUPEN, también ha puesto en el centro del debate la sostenibilidad del sistema de pensiones, la seguridad social a largo plazo y la necesidad de enfrentar responsabilidades que Costa Rica ha postergado por años. A esto suma un llamado a reformar la educación, mejorar la calidad docente y actualizar las metodologías con una visión de futuro.

En su estilo personal, Álvaro Ramos se proyecta como un candidato serio, pausado y didáctico. Para el público se ha convertido en una figura técnica que busca explicar, más que confrontar. Esa forma de comunicar lo acerca a quienes valoran la mesura y el conocimiento, aunque para ciertos sectores representa el reto de conectar en un ambiente político cada vez más emocional y ruidoso.

Desde una lectura ciudadana, Ramos representa un intento del PLN por retomar credibilidad mediante un liderazgo técnico, transparente y orientado a la solvencia institucional. Su desafío es lograr que ese mensaje encuentre resonancia en un electorado cansado, polarizado y desconfiado. En un país que busca estabilidad en medio de la incertidumbre, su figura se posiciona como una propuesta que apuesta por el orden, la responsabilidad y el rescate de la institucionalidad. Falta ver si esa visión técnica, matizada por las tensiones internas del partido, logra traducirse en un movimiento político capaz de recuperar terreno para Liberación Nacional en la Costa Rica del 2026.

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR