Alamedas son para peatones, no para vehículos

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Concejo Municipal de Goicoechea suspende acuerdo y abre diálogo con vecinos, pero cualquier decisión deberá respetar el carácter peatonal de estos espacios y lo establecido por la Sala Constitucional

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- El Concejo Municipal de Goicoechea acordó este lunes por unanimidad dejar sin efecto el dictamen de la Comisión de Obras relacionado con las alamedas del cantón, luego de que decenas de vecinos acudieran a la sesión municipal para manifestar su preocupación por los posibles alcances de la medida.

La decisión abre ahora un periodo de análisis que deberá servir para ordenar una problemática que desde hace años genera diferencias entre vecinos de distintas urbanizaciones de Goicoechea.

El Concejo aprobó realizar un inventario técnico durante un periodo de ocho meses hábiles y efectuar un análisis individualizado de cada alameda, procurando tutelar adecuadamente los bienes de dominio público y promover una sana convivencia entre los habitantes.

Una vez concluido el inventario, este será trasladado a la comisión correspondiente para continuar con el análisis y posteriormente establecer mesas de trabajo con los vecinos.

La apertura al diálogo es positiva. Sin embargo, ese proceso deberá desarrollarse dentro de un marco que no puede ignorarse: las alamedas fueron concebidas como espacios de circulación peatonal y no como calles o estacionamientos para vehículos particulares.

El verdadero dilema de las alamedas

El conflicto surge principalmente cuando algunos vecinos utilizan las alamedas para ingresar o estacionar vehículos particulares, alterando su naturaleza peatonal y generando enfrentamientos con quienes solicitan que esos espacios sean protegidos conforme a su finalidad original.

El tránsito vehicular también puede representar riesgos para peatones, especialmente niños, adultos mayores y personas con discapacidad, además de provocar daños en infraestructura superficial o subterránea que no necesariamente fue diseñada para soportar vehículos.

Así se forman dos posiciones claramente enfrentadas: quienes pretenden convertir o utilizar las alamedas como vías para vehículos y quienes exigen la intervención municipal para impedir ese tránsito y preservar su condición peatonal.

Pero este debate no comienza ni termina en Goicoechea.

La Sala Constitucional ya se pronunció

Existe un antecedente que las autoridades municipales deben considerar con especial atención.

En la resolución 2014012359, correspondiente al expediente 14-010918-0007-CO, la Sala Constitucional conoció un conflicto relacionado con alamedas en Heredia y respaldó las actuaciones dirigidas a mantener su utilización peatonal.

Ese precedente resulta particularmente relevante porque reafirma que los vecinos no pueden, por iniciativa propia, transformar la naturaleza de una alameda para utilizarla como calle o estacionamiento.

La resolución también validó la instalación de dispositivos para impedir el ingreso vehicular, preservando el espacio necesario para el tránsito de peatones.

En otras palabras, una alameda no puede convertirse de hecho en parqueo simplemente porque durante años algunos vehículos hayan ingresado a ella. Tampoco corresponde pavimentarla para facilitar el tránsito de automóviles particulares cuando esa intervención desnaturalice su finalidad peatonal.

Ese principio debe ocupar un lugar central en el análisis que ahora emprenderá la Municipalidad de Goicoechea.

Dialogar sí, pero dentro de la legalidad

La decisión del Concejo Municipal de escuchar a las comunidades y estudiar individualmente cada caso puede contribuir a disminuir un conflicto que afecta directamente la convivencia vecinal.

Sin embargo, las mesas de trabajo no deberían convertirse en un mecanismo para negociar aquello que el ordenamiento jurídico protege como bien de dominio público.

Los derechos y necesidades particulares deben ser escuchados y valorados, pero también deben ponderarse los derechos colectivos: el libre tránsito peatonal, la seguridad de las familias, la accesibilidad y la conservación de los espacios públicos.

El inventario anunciado representa además una oportunidad para que Goicoechea conozca finalmente cuántas alamedas existen, cuál es su condición jurídica y física, qué intervenciones han sufrido, dónde existe ingreso irregular de vehículos y cuáles requieren acciones municipales.

Una decisión que exige responsabilidad

Corresponderá ahora al Concejo Municipal, a la administración y a la comisión encargada estudiar los reclamos de los vecinos con seriedad, transparencia y estricto apego al ordenamiento jurídico.

La discusión tampoco debería contaminarse con intereses políticos o cálculos electorales. El tema de las alamedas afecta la seguridad, el patrimonio público y la convivencia cotidiana de numerosas familias de Goicoechea.

Escuchar a todas las partes es indispensable. Buscar soluciones particulares cuando jurídicamente sean posibles también lo es.

Pero el punto de partida debe quedar claro: las alamedas son espacios de naturaleza peatonal. No son parqueos privados, no deben convertirse unilateralmente en calles y ninguna intervención puede desnaturalizar su finalidad para favorecer el ingreso de vehículos particulares.

El diálogo que ahora comienza debe servir para encontrar soluciones, no para legitimar situaciones irregulares.

Goicoechea tiene ante sí la oportunidad de resolver un problema acumulado durante años con criterios técnicos y jurídicos, protegiendo el espacio público y, sobre todo, devolviendo a las alamedas la función para la cual fueron concebidas: ser espacios seguros para las personas, no para los automóviles.

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