Iglesia Católica pide priorizar la dignidad humana en acuerdos migratorios con EE. UU

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- En medio de un contexto regional marcado por un aumento sostenido de los flujos migratorios, la Iglesia Católica costarricense hizo un llamado a que los recientes acuerdos de cooperación en materia migratoria entre Costa Rica y los Estados Unidos se implementen con un enfoque centrado en la dignidad humana.
A través de un pronunciamiento oficial, la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) subrayó que, más allá de los intereses legales o geopolíticos, toda política pública debe garantizar el respeto irrestricto de los derechos fundamentales de las personas migrantes.
El documento, firmado por el obispo auxiliar de San José, monseñor Daniel Francisco Blanco Méndez, y el presbítero Gustavo Meneses Castro, recuerda que Costa Rica ha construido históricamente una identidad basada en la hospitalidad y el respeto a los derechos humanos.
“Costa Rica ha sido históricamente una nación comprometida con la hospitalidad. Este legado debe seguir orientando las decisiones públicas”, destaca el comunicado, que además retoma una reflexión del papa Francisco: “No se trata solo de migrantes: se trata de nuestra humanidad”.
Cinco principios clave
Si bien la Iglesia reconoce los esfuerzos del Gobierno por gestionar una realidad migratoria compleja, insiste en que la ejecución de estos acuerdos debe apegarse a cinco principios fundamentales.
En primer lugar, la garantía plena de derechos para todas las personas migrantes, independientemente de su estatus. También plantea la necesidad de facilitar procesos de regularización que permitan el acceso a servicios básicos y protección legal.
Asimismo, recalca el respeto absoluto al principio de no devolución, evitando retornar a personas a contextos donde su vida o integridad corran peligro. A esto se suma la importancia de asegurar condiciones dignas durante su tránsito o permanencia en el país, mediante una adecuada coordinación internacional.
Finalmente, la Iglesia enfatiza la inclusión social, promoviendo políticas que reconozcan y respeten la diversidad cultural de las personas migrantes que ya forman parte del tejido social costarricense.
Un llamado a la acción conjunta
El pronunciamiento también hace un llamado dirigido a tres actores clave: las autoridades gubernamentales, para fortalecer políticas públicas con enfoque humano; la sociedad civil, para mantener la tradición solidaria del país; y la comunidad cristiana, para continuar acompañando a las poblaciones más vulnerables.
“Desde nuestra fe, reconocemos en cada persona migrante el rostro de Cristo”, concluye el mensaje, reiterando la responsabilidad colectiva de acoger y proteger a quienes se encuentran en situación de movilidad.