¿Nadar contra el agua? La apuesta de Murillo por unas mesas de trabajo que nos saquen a flote

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isaí Jara, periodista).- Si algo ha caracterizado el debate sobre la seguridad en Goicoechea es la búsqueda de soluciones rápidas. Más policías, más cámaras, más patrullajes. Y sí, todo eso ayuda. Pero el regidor Carlos Murillo Rodríguez, en una entrevista con este medio este lunes, indico que, más que gastar pólvora en zopilotes, propone un giro de timón: mesas de trabajo en cada distrito o comunidad con la ciudadanía como protagonista.
La propuesta, presentada en el Concejo Municipal, parte de una premática tan sencilla como profunda: la seguridad ciudadana no se construye solo desde las oficinas municipales o con decretos. “O involucramos a la gente, o vamos a estar nadando contra el agua”, dijo. La frase, que Murillo ha repetido en sesiones y corrillos, no es un simple eslogan. Es el reconocimiento de un fracaso histórico de las políticas públicas impuestas desde arriba.
¿Y si resulta que el vecino de León XIII sabe mejor que nadie a qué hora merodea el peligro? ¿Y si la asociación de desarrollo de Mata de Plátano tiene la clave para recuperar un parque? La moción del regidor —quien, en 2021, dicho sea de paso, respaldó la creación de la Policía Municipal como un “primer gran paso” — ahora parece darle una vuelta de tuerca a aquel esfuerzo. “Porque de nada sirve un cuerpo policial si la comunidad no se convierte en sus ojos y oídos, si la gente no se empodera de sus espacios”, acotó Murillo.
La propuesta de Murillo toca una fibra sensible. En un cantón donde todo lo que huela a participación ciudadana levanta ampollas. Allá ellos. Pero el momento no está para mezquindades políticas. Goicoechea no puede darse el lujo de seguir ignorando a sus dirigentes comunales, a los comerciantes de cada distrito, a las madres que llevan a sus hijos a la escuela con el Jesús en la boca.
Lo dijo el propio exalcalde, hoy electo diputado, Rafael Vargas, hace unos años; “este es uno de los diez cantones con más problemas de asaltos y robos en el país”. Y aunque el gobierno local ha firmado convenios y planes conjuntos hacia 2030, la gran deuda sigue siendo la misma: la gente no termina de sentirse parte de la solución.
Las mesas de trabajo distritales no son una varita mágica. Pueden terminar siendo meros receptáculos de quejas si no se les dota de seguimiento y presupuesto. Pero también pueden convertirse en el termómetro real de lo que duele en cada comunidad. En Purral, el problema quizá no sea el mismo que en Calle Blancos o en el centro del cantón. Y solo quien vive el barrio puede diagnosticarlo con precisión.
Murillo parece haber aprendido la lección de que la seguridad no es solo un asunto de armas y uniformes. “Es, ante todo, un asunto de confianza. Y la confianza no se impone: se construye en mesa, con café de por medio y con el vecino al lado”, afirmó.
Ojalá que sus compañeros del Concejo —esa mayoría que suele mirar con recelo lo que huele a cambio ciudadano— no le tiren un “ponchazo” a esta iniciativa. Ojalá que esta vez prime el criterio sobre el cálculo político. Porque si algo necesita este cantón es dejar de nadar contra la corriente y aprender, de una vez, a navegar con su gente.
Que las nueve regidurías lo piensen bien. Porque la inseguridad no entiende de fracciones; nos moja a todos por igual.