La hormiga investigadora: ¡Qué bocado tan jugoso!

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- Amigos y amigas de La Voz de Goicoechea, bienvenidos a otro recorrido por este hormiguero que, la verdad, cada día pica más. Ya lo dice el refrán: “No se rasquen, porque salen ronchosos”, y aquí andamos, con la lupa bien puesta y las antenas paradas, viendo cómo algunos se rascan hasta sacar sangre.
Resulta que en el cantón hay una nueva sensación en redes sociales. No, no es un tutorial de cómo hacer tamales sin quebrar la hoja. Es una página llamada Goicoechea al desnudo. Y vaya que el nombre no es casualidad. A mí, en lo personal, el formato me parece tan incómodo como un zapato apretado en día de marcha, y estoy segura de que al director de este medio tampoco le hace cosquillas. Pero, ¡hay que ver al público! Le encanta. Crece más rápido que las espumas en el río Tiribí después de un aguacero. Parece que al vecino le gusta ver a los funcionarios municipales en cueros, aunque sea digitalmente.
La cosa se puso tan interesante que hasta se me cayó la mandíbula la semana pasada. Cuentan, y dicen que es un funcionario municipal el que maneja la página, que un empleado de apellido —bueno, mejor no digamos para no delatar al soplón— se “gorreó” a una contribuyente que llegó con toda la fe del mundo a pagar sus servicios. ¿Y la solución de sus jefes? Un premio al mérito: lo escondieron como si fuera el tesoro de la Isla del Coco y lo mandaron para la casa en un Uber, todo para que la ley no le diera alcance. Ahora el susodicho, amenaza con que, si lo botan, va a soltar la receta de los “deliciosos chorizos” que se fabrican en la Municipalidad. ¡Ay, Dios! ¿Serán chorizos de cerdo o de expedientes? Mejor no preguntar, no sea que nos den una probadita.
Pero eso no es todo. Goicoechea al desnudo también destapó la olla en la feria del agricultor. Resulta que el administrador tiene una cantina en la oficina… ¡en la oficina! Nada de irse a esconder a un bar de mala muerte. No, señor. Ahí mismo, con servicio exclusivo para “la rosca”, incluyendo a un guarda municipal que alterna su tiempo entre cuidar las hortalizas y, según dicen, prestar plata al “gota a gota”. O sea, el compañero cuida el tomate por fuera y le saca los intereses a la gente por dentro. Eso sí es ser un emprendedor multifacético.
Y hablando de multifacéticos, el lunes el Concejo Municipal amaneció con los pelos de punta. Resulta que se apareció nada más y nada menos que Albino Vargas, el presidente de la ANEP, a destapar las penurias de los funcionarios de campo y recolectores. Pero, lo más fuerte no fue lo que dijo Albino, sino lo que, al parecer, les dijo el alcalde a sus propios empleados: “vagos, borrachos, inútiles”… vamos, todo un speech motivacional digno de un manual de recursos humanos. Con jefes así, ¿quién necesita enemigos?
En el frente político, el cantón está que arde. Dicen que el diputado electo de Pueblo Soberano, Nogui Acosta, ya está más activo que hormiga en azúcar, formando grupos y enlaces en las comunidades. Qué bonito. Mientras tanto, el otro diputado electo, pero de Liberación Nacional, Rafael Ángel Vargas Brenes, no aparece ni en la foto del recuerdo. Un consejito, don Rafael: levante la manita, porque ya se sabe, “a dos sogas no hay toro bravo”. No vaya a ser que el toro se le escape y lo deje en la lona.
Pero no todo es podrido en Goicoechea. Cerramos con broche de oro y con un ramo de flores. Nuestra vicealcaldesa, Irene Campos, decidió dar el gran paso y se unió en matrimonio con el Dr. Ronald Arrieta, exregidor municipal. ¡Felicidades! Por fin alguien se decide a arreglar sus papeles, no como otros que andan escondiendo expedientes. Ella entró al club de los serios, y él… bueno, él ya sabía lo que era lidiar con sesiones municipales, así que el matrimonio le va a parecer un picnic.
Por ahora es todo. No dejen que los piojos les ganen la batalla y recuerden: el que se rasca, es porque le pica. Nos leemos en la próxima entrega.
La Hormiga Investigadora no se hace responsable de las ronchas que esta columna pueda causar en ciertos funcionarios municipales.