La Hormiga Investigadora: Crónicas desde el suelo municipal

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- ¡He vuelto! Sí, después de unas merecidas vacaciones de fin de año, donde me dediqué a contar migajas ajenas y a practicar el esquive olímpico de sandalias en la playa. Regreso al hormiguero con las antenas bien tiesas y el olfato afinado. Ya me conocen: no distingo colores políticos, ni credos, ni cargos con chofer. Yo sigo el rastro de la información… y donde pongo la patita, pongo la duda.

Advertencia sanitaria antes de empezar: no se rasquen. Lo que viene puede provocar ronchas institucionales.

¿Vicealcaldía o “multitasking” ilegal?

Parece que en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) no están para chistes ni para malabares laborales. Resulta que le recordaron a la Segunda Vicealcaldía de Goicoechea que eso de jugar como vicealcaldesa mientras se cobra como funcionaria administrativa tiene un nombre muy feo —y no, no es “versatilidad”—: es jurídicamente improcedente.

Traducido al idioma popular: o chifla o canta, pero no las dos al mismo tiempo.

El mensaje ya llegó al despacho del alcalde, con moñito incluido: o se corrige la situación de inmediato o el asunto podría terminar en un paseo guiado por el Ministerio Público, bajo el elegante cargo de “desobediencia”. El que avisa no es traidor… es magistrado.

Jurídicos que “no pegan una”

Siguiendo con el fascinante mundo de las leyes (ese universo paralelo donde todo debería tener sentido), por los pasillos de la Seccional de ANEP en la municipalidad de Goicoechea se escucha un zumbido más intenso que un avispero en verano.

El descontento con la Dirección Jurídica municipal parece estar en su punto de ebullición. Dicen —dicen— que algunas resoluciones tienen tanta creatividad que olvidaron ese pequeño detalle llamado legalidad. Señores, una cosa es interpretar la ley y otra muy distinta es escribir realismo mágico jurídico. Para novelas está García Márquez; para resoluciones, la Constitución.

¿Parque o estacionamiento con árboles imaginarios?

¡Albricias! Por fin colocaron la primera piedra —o el primer saco de cemento— en la remodelación del Parque Santiago Jara. Aplausos moderados… pero aquí la hormiga se pone seria.

Corre el rumor de que el plan maestro es cementar el parque, al estilo del Centenario. Si esto resulta cierto, la Municipalidad podría ganar el premio internacional a la Invisibilidad Ambiental. En un planeta que se asa como empanada al sol, ¿nuestra gran idea es cambiar árboles por planché de concreto?

Los parques son pulmones urbanos, no sartenes gigantes. Cementar un parque no es progreso: es pereza arquitectónica con corbata. Queremos sombra, oxígeno y vida… no un microondas comunitario al aire libre.

Montañas de basura: el eterno juego del gato y el ratón

Un aplauso —con las seis patas— para la Alcaldía por empezar el año recogiendo las cordilleras de basura que adornaban nuestras calles. ¡Por fin volvió a verse el asfalto! Pero bajemos las campanas del campanario.

Este es un tango de dos: la muni recoge, sí, pero si el vecino sigue sacando la basura cuando le da la gana, vamos directo a convertir el cantón en un relleno sanitario con nombre bonito.

Vecino querido: si usted lanza la bolsa a la acera como si fuera confeti de fiesta patronal, luego no se queje del olor. La limpieza también es un deporte comunitario.

Por ahora, regreso a mi hormiguero a procesar lo observado. Nos vemos en la próxima entrega… si el cemento no me tapa antes la entrada.

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