Editorial: La libertad de prensa no se negocia

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- Los recientes ataques escritas y verbales del dirigente del Partido Liberación Nacional (PLN), Gerardo Chavarría Zúñiga, contra “La Voz de Goicoechea” no son un hecho aislado ni menor. Se inscriben en una práctica preocupante: la descalificación sistemática de los medios de comunicación cuando el contenido informativo resulta incómodo para determinados intereses políticos.
Cuestionar el trabajo periodístico es legítimo. Intentar desacreditarlo sin pruebas, atribuyéndole motivaciones económicas o supuestas manipulaciones políticas, no lo es. Mucho menos cuando se hace desde una posición de liderazgo partidario que debería promover el respeto a la institucionalidad democrática y a la libertad de expresión.
El señor Chavarría acusa a este medio de actuar como “mercader de la información” y de estar “secuestrado por intereses políticos”. Son afirmaciones graves que no han sido acompañadas por evidencia alguna. La crítica responsable exige pruebas; de lo contrario, se convierte en un ataque directo contra la credibilidad de un medio local que durante casi tres décadas ha ejercido su labor informativa de forma abierta, plural y constante.
“La Voz de Goicoechea” es un medio de comunicación local que, como cualquier otro, funciona bajo un modelo empresarial transparente, sustentado en publicidad legal y en el respaldo de su audiencia. Esto no condiciona ni ha condicionado jamás su línea editorial. Las noticias no se venden, no se negocian y no se adaptan al gusto de ningún partido político, sea cual sea su color.
Resulta especialmente contradictorio que se señale a este medio por haber recibido pautas institucionales en el pasado, cuando dichas pautas provinieron —en su mayoría— de administraciones liberacionistas. ¿Era cuestionable entonces, o solo lo es ahora que las publicaciones no coinciden con determinados discursos?
El periodismo local cumple una función esencial: visibilizar las preocupaciones ciudadanas, fiscalizar la gestión pública y dar voz a comunidades que muchas veces quedan fuera de la agenda local. Pretender que los medios solo publiquen aquello que favorece a ciertos liderazgos es desconocer el rol básico de la prensa en una democracia.
La crítica política no puede convertirse en intimidación ni en intentos de desacreditación. Cuando un dirigente político ataca al mensajero en lugar de responder a los hechos, el debate se empobrece y la ciudadanía pierde.
Reiteramos lo que siempre ha sido nuestra posición: “La Voz de Goicoechea” continuará informando con responsabilidad, dando espacio a todas las fuerzas políticas y sociales sin exigir pagos ni favores a cambio. No somos tribunal, no somos partido, no somos campaña. Somos un medio de comunicación al servicio de la comunidad.
La libertad de prensa no se negocia, no se compra y no se silencia. Se ejerce.