“La piscina que no despierta”

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- En Goicoechea me paro,
con mi luz de farolita,
y siento un nudo amargo
que en el alma se me agita.
La piscina sigue cerrada,
como si el tiempo no pasara,
y aunque el trabajo ya está acabado…
la puerta nunca se abriera, ni cara mostrara.
Veinte días van corriendo,
y otro diciembre llegó,
el pueblo sigue esperando
un chapuzón que nunca sonó.
El agua sueña con risas,
los pasillos con alboroto,
pero aquí seguimos con promesas
que se diluyen poco a poco.
Y me pongo triste, vecina, vecino,
porque este pueblo merece dignidad;
no una piscina cerrada y muda,
sino abierta, justa, y con comunidad.
Pero Farolita no se rinde,
aunque duela el corazón,
seguirá alumbrando caminos
hasta encontrar la solución.
Farolita así lo cuenta,
con su cola en resplandor:
versos que alumbran caminos
con justicia y con amor. 
