¡Cuidar el cantón es responsabilidad de todos!

Detenido por contaminación ambiental cerca del río
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isaí Jara, periodista).- La protección del ambiente y la conservación de los espacios públicos volvieron a ser protagonistas este miércoles, cuando la rápida acción de la Policía Municipal de Goicoechea, permitió la detención de un hombre por presunta contaminación ambiental en las cercanías del río ubicado en el cruce de Guadalupe hacia Moravia.
Durante un patrullaje rutinario, los oficiales identificaron a un individuo que trasladaba escombros en un carretillo. Según confirmaron en el lugar, los desechos estaban a punto de ser arrojados al cauce del río, una práctica que, además de afectar gravemente el ecosistema, constituye un delito. Tras la intervención y la coordinación con la Dirección Funcional, el fiscal de turno ordenó la detención inmediata del sospechoso.
Botar basura es un delito: La Ley 8839 no es negociable
Este caso vuelve a poner sobre la mesa una verdad que algunos aún pasan por alto: botar basura en espacios públicos es un delito, y quienes pagan por hacerlo o facilitan esta práctica también incurren en responsabilidad.
La Ley 8839 de Gestión Integral de Residuos, junto con los reglamentos municipales, prohíbe de forma expresa arrojar desechos en:
Vías públicas
Cauces de ríos
Calles, aceras, parques u otros espacios no autorizados
Las sanciones por esta infracción pueden llegar hasta los ₡190.000 o incluso más cuando involucran comercios o grandes volúmenes de residuos. Pero más allá del golpe al bolsillo, la basura indiscriminada deteriora el paisaje urbano, afecta la salud pública y daña irreversiblemente los ecosistemas locales.
Acción ciudadana: pieza clave en la defensa del ambiente
La intervención policial es un recordatorio contundente de que la vigilancia y el compromiso comunitario son esenciales para mantener limpio y seguro el cantón. Las autoridades municipales continúan reforzando sus controles mediante cámaras, patrullajes y monitoreo constante, pero la tarea es más efectiva cuando la comunidad se involucra.
La invitación es clara:
No sea cómplice. Si contrata a alguien para desechar escombros o basura, asegúrese de que la disposición final sea legal.
Sea ojos vigilantes. Reporte cualquier acto de contaminación que observe en su barrio.
Actúe con responsabilidad. Utilice los servicios de recolección autorizados y evite abandonar residuos en lugares indebidos.
Cuidar el cantón no es solo una obligación legal, es un acto de civismo. Entre todos podemos evitar que los ríos se conviertan en basureros clandestinos y que nuestras comunidades paguen las consecuencias de la irresponsabilidad ajena.
¡Juntos hacemos la diferencia! Un cantón limpio empieza con cada uno de nosotros.