La Hormiga Investigadora

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- El insecto que investiga un poco en serio y un poco en broma, o quizás más de las dos cosas. A la hormiga investigadora no le importa puesto, color político, raza, religión, o condición social para hacer su trabajo.

Consejo de la semana: Si siente picazón al leer esto, NO SE RASQUE. Se lo advertimos, salen ronchosos. Luego no diga que la Hormiga no le avisó.

¡Al fin! La justicia (lenta) honró a Don Fernando

¡Albricias, compatriotas! La Asamblea Legislativa, ese velocista del trámite, finalmente logró lo impensable: declarar Benemérito a Don Fernando Centeno Güell. Y decimos “finalmente” no porque no lo mereciera, ¡sino porque la velocidad legislativa es comparable a la de una tortuga cruzando la línea de meta con una resaca monumental!

Honestamente, hay que felicitar al genio (o a los genios) que promovieron esto. Que quede claro, no es que Centeno Güell no lo mereciera, sino que es un milagro que algo se mueva en ese edificio antes de que la próxima glaciación nos alcance. Un momento para alzar la copa y decir: “¡Señores, a veces, muy de vez en cuando, el Estado sí funciona!”

El benemérito vs. Los escombros

Ahora que ya le hicimos el justo homenaje a Don Fernando, ¿qué tal si pasamos de la floritura a la acción?

Tenemos al esforzado abogado, periodista y vecino Daniel Madrigal metido en una cruzada quijotesca: rescatar las primeras instalaciones donde el Benemérito inició su lucha por la educación de personas con discapacidades. Spoiler: ¡Ya casi no sirven!

El panorama es el siguiente: mientras la Asamblea se da golpes de pecho por la declaratoria, un héroe local lucha contra el óxido y el abandono para salvar la cuna de esa gran obra. ¿Esperamos que alguien o muchos ayuden? ¡Claro que sí! Pero la Hormiga, con su innato sarcasmo, predice una larga espera, pues es mucho más fotogénico declarar Beneméritos que sacar la billetera para arreglar un montón de paredes viejas. ¡A ver quién es el primero en pasar de la placa conmemorativa a la pala y el cemento!

El cantón basurero y el alcalde malabarista

¡Seguimos oliendo a éxito! O, mejor dicho, a basura.

Reconocemos, sí, los esfuerzos del señor alcalde por resolver este problema. Debe ser agotador jugar a ser Sísifo: sube la montaña con la basura y al día siguiente vuelve a rodar. Pero, seamos sinceros, si este problema no se ataca de varias formas, podríamos seguir así hasta el juicio final.

Aquí tenemos un elenco de lujo en la obra “Basura sin fin”:

Los Vecinos: Los verdaderos artistas, que ven una esquina limpia y dicen: “¡Qué buen lugar para mi bolsa de desechos!”.

El Ministerio de Salud: Que, suponemos, está muy ocupado contando bacterias en otros lugares.

El Concejo Municipal: El estratega que ya debe haber elaborado y aprobado un reglamento para darle “armas” a la Alcaldía para actuar. (¡Debe haber es la palabra mágica! Como el “debe estar terminando” de un trabajo).

Esperamos con ansias ese reglamento para que la Alcaldía por fin pueda actuar contra los verdaderos actores de estos basureros… ¡léase: los vecinos! Es hora de que el cantón entienda que las bolsas de basura no tienen patas para caminar solas hasta el camión.

La junta del misterio (y de los cementerios)

Estimados lectores, ¿recuerdan aquella apasionante trama de hace meses en la Junta Administrativa de Cementerios de Goicoechea? ¡Pues la Hormiga Investigadora les informa que el misterio continúa!

Desde que el chisme se enfrió, no volvimos a saber nada. ¿Será que todo se arregló… a favor de los perjudicados? (¡Qué pensamiento tan optimista para una periodista sarcástica!). ¿O se arregló de otra manera?

Esta Hormiga, fiel a su estilo, prefiere creer en la versión de que la justicia se impuso y que la paz reina sobre las tumbas. Sí, claro. Y yo nací ayer con alas de hada. ¡Pero la esperanza es lo último que se pierde, incluso en un cementerio!

CCSS: La gran novela contable y el fiasco que nadie ve (o no quiere ver)

Pasando de las basuras municipales a las basuras financieras, tenemos el Fiasco de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) con su nuevo sistema contable. ¡Qué emoción!

Resulta que la institución que administra nuestra salud (y nuestro dinero) ha implementado un sistema tan eficiente que logró lo impensable: paralizar la contabilidad. Es como si usted contratara a un contador robot, y en lugar de hacer sumas, se dedicará a bailar la Macarena en el escritorio.

La directiva que, según las noticias, tomó “decisiones” que propiciaron esta crisis (¡sorpresa!), ahora está en la posición incómoda de ser la protagonista de la “Novela del Desorden Contable”.

La Hormiga Investigadora se pregunta con genuina preocupación: Si una entidad tan vital no puede sumar 2 + 2 sin que el sistema colapse, ¿quién está manejando la chequera de la salud? ¿Y qué tan grave es la situación cuando las autoridades prefieren jugar al “Eco sordo de la historia” (como diría un titular) en lugar de darnos explicaciones claras y con números que sí cuadren?

Parece que en este país es más fácil encontrar el eslabón perdido que un balance de cuentas que tenga sentido en la CCSS. A los perjudicados (todos nosotros), solo nos queda un consejo muy especial de esta Hormiga: rezar para que el desorden contable no afecte la calidad de la aguja que le van a poner en la próxima cita. ¡Que la burocracia no duela más que el tratamiento!

Por ahora es todo. La Hormiga necesita volver a su hormiguero a procesar tanta “justicia”, tanta basura, y ahora, tanta contabilidad creativa.

Nos veremos en la próxima entrega… ¡y recuerden no rascarse! (Y guarden la factura de la farmacia por si acaso).

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