La hormiga investigadora destapa olores fétidos (y no solo es la basura)

LA VOZ DE GOICOECHEA ( Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- ¡Saludos, sufridos lectores! Llegó la que todos temen y pocos quieren, pero que todos leen: La Hormiga Investigadora. Ese insecto himenóptero que, sin pedir permiso, se mete en todos lados. A nosotras no nos importan sus puestos, sus colores políticos, sus credos o si le van a Saprissa o a la Liga. Picamos parejo.
Y como siempre, un consejo de la casa: No se rasquen, porque salen ronchosos…
Acto I: La huelga “casual” y el misterio del taller
Arrancamos este reporte con aplausos (lentos) para los trabajadores de recolección de residuos de la Municipalidad de Goicoechea. Los muchachos, hartos de que sus carruajes (léase: camiones) estén más ausentes que el sentido común, decidieron “enchaquetarse” y hacer un paro este jueves. ¿La razón? ¡Más de un año sin camiones decentes!
Aplaudiríamos la protesta, de no ser por un detallito que nuestras antenas supersensibles detectaron. Como las hormigas estamos en todo, no faltó quien viera a la presidenta de la ANEP llegar al quite… ¡en ropa sport!
Queridos, ¡en ropa sport! Como quien va al gimnasio o a tomarse un café con las amigas.
Esta hormiga, que es ingenua pero no tonta, no quiere ser malpensada. Pero cuando vemos un paro tan convenientemente programado (¡oh, casualidad!) a solo dos días de que la vicealcaldesa termine su tiempo… y vemos a la líder sindical lista para la foto, pero no para la oficina… nos preguntamos: ¿Es una protesta legítima o el casting para la obra “Cómo montarle un escenario a la alcaldesa”?
¡Preguntamos nada más! ¿Será posible que usaran al personal para un acto de esos? De ser cierto… ¡qué reprochable! (Y qué mal vestuario).
Acto II: El spa de camiones
Pero el drama no termina ahí. El otro berrinche sindical es por los horarios de las 4 de la tarde. Según escuchamos en un susurro (casi inaudible, pero nuestras antenas todo lo oyen), el problema es que trabajar de tarde “fuerza mucho a las recolectoras”.
¡Pobres camiones! Resulta que se “descomponen en menor tiempo”. ¿Y a dónde van las niñas descompuestas? ¡Al taller!
Aquí es donde esta hormiga se hace la pregunta del millón de dólares (o del repuesto sobrevalorado): ¿Qué encanto tendrá ese taller?
¿Acaso es un spa de lujo para maquinaria pesada? ¿Les dan masajes con aceite 5W-30? ¿Hay happy hour de refrigerante? ¡El misterio de por qué todo vehículo municipal ama pasar sus días en ese taller es más grande que el hueco fiscal!
Acto III: Rifas vs. matonismo político
Cambiando de basurero (metafóricamente, claro), nos llega un reporte de plaga en las redes sociales. Un tal Aníbal Picado, síndico suplente de Purral (anoten el nombre), se puso muy gallito y se expresó de manera grosera contra nuestro director, Isaí Jara.
¿El gran pecado de Don Isaí? Según el síndico Picado, el delito es financiar La Voz de Goicoechea… ¡con RIFAS!
¡Qué horror! ¡Qué escándalo! ¡Un medio que sobrevive con el apoyo de sus lectores y no con las jugosas pautas de politiqueros!
Mire, Don Aníbal, esta colonia de hormigas conoce a Isaí desde hace años. Damos fe de su ética y de que es uno de los pocos “viejos” (con cariño) del periodismo que no negocia su profesión. Este medio lleva 28 años vivo gracias a rifas, aportes de lectores y amigos empresarios que sí creen en la comunicación.
Y como dice el propio Isaí: “Gracias a Dios que es así”. Porque es mil veces preferible deberle lealtad al pueblo que, a los grandes empresarios, a los politiqueros de turno o, peor aún, al narcotráfico.
Los que trabajamos con él (gratis, por amor al arte y al chisme) sabemos de su entrega, aun con la salud quebrantada. Pero ya sabemos cómo funciona esto: cuando a ciertas personas les pica lo que se publica, amenazan con Tribunales y buscan desprestigiar.
La actividad periodística es incómoda. Si no incomodara, no sería periodismo; sería relaciones públicas. Y nosotras, queridas, somos investigadoras.
Por ahora es todo. Nos veremos en la próxima entrega.
¡No se rasquen!
