“ExpresArte 2025” dará voz a las vivencias de la niñez y adolescencia refugiada a través del arte


El evento se realizará el 3 de noviembre en el Centro Cultural del PANI y busca promover la participación protagónica de jóvenes en situación de desplazamiento forzado
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El próximo 3 de noviembre, el Centro Cultural del PANI será escenario de “ExpresArte 2025”, una iniciativa que abrirá espacio a las niñas, niños y adolescentes (NNA) refugiados y desplazados para que, mediante el arte, compartan sus historias, emociones y perspectivas de vida.
El evento, impulsado por la Red y el Club de Jóvenes Refugiados de DNI, busca hacer realidad el derecho a la participación y la libertad de expresión, promoviendo que las voces de esta población sean escuchadas desde su propia mirada y no interpretadas por los adultos.
“ExpresArte” surge como una respuesta ante los desafíos que enfrentan los NNA refugiados, quienes a menudo ven sus historias invisibilizadas por la falta de espacios seguros y por el estigma que acompaña el desplazamiento forzado. La iniciativa pretende revertir esta realidad, convirtiendo la expresión artística en un ejercicio de ciudadanía, creatividad y transformación social.
El encuentro ofrecerá un entorno donde los participantes puedan resignificar sus experiencias y fortalecer su empoderamiento personal y colectivo. A través de la pintura, la poesía, el teatro y otras expresiones simbólicas, los jóvenes mostrarán cómo el arte puede convertirse en un vehículo de sanación y sensibilización comunitaria.
El programa de la jornada incluirá:
Una exposición artística con obras creadas por los propios NNA.
La proyección de un cortometraje de títeres, fruto de un proceso creativo conjunto.
Lectura de poemas elaborados por una integrante de la red.
Un foro abierto, dirigido por los mismos jóvenes, donde reflexionarán sobre sus vivencias y aprendizajes.
De esta manera, “ExpresArte 2025” se consolida como un puente entre la expresión individual y la transformación colectiva, reafirmando la importancia de construir sociedades más inclusivas, empáticas y humanas, donde cada voz —sin importar su origen— tenga el derecho y el espacio para ser escuchada.