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VOZ DE GOICOECHEA (Por Neyssa Calvo, periodista).- El proyecto Penumbra, en Zona Franca La Lima, Cartago, alcanzó una tasa de desvío de residuos de 99,99% durante su construcción, muy por encima del umbral que exige el estándar TRUE Zero Waste y antes de este caso solo dos proyectos de construcción en el mundo -ambos en California, Estados Unidos- contaban con esta certificación.
Garnier & Garnier ya replica el modelo en un segundo proyecto de 20.500 m² dentro de Zona Franca La Lima, que busca igualar o superar ese resultado.
Costa Rica alcanza un nuevo hito en construcción sostenible: por primera vez en Latinoamérica, un proyecto en fase de construcción obtiene la certificación internacional TRUE Zero Waste, nivel platino -la máxima calificación de este estándar-, que reconoce la reducción y el aprovechamiento de residuos para evitar que lleguen a rellenos sanitarios.
Se trata de Penumbra, una nave industrial de 31.000 m² desarrollada por Garnier & Garnier en Zona Franca La Lima, Cartago, donde se logró desviar el 99,99 % de los residuos generados durante la obra. En total, más de 5.596 toneladas fueron desviadas, un peso equivalente a cerca de 3.700 automóviles. El proyecto es además el tercero en el mundo en alcanzar el nivel Platino mientras aún se encontraba en construcción.
La excepcionalidad del logro no radica solo en obtener TRUE Zero Waste, sino en haberlo alcanzado durante la construcción y no en una instalación ya operativa. A diferencia de una fábrica, una oficina o un almacén en funcionamiento, donde los flujos de residuos son relativamente estables y predecibles, una obra activa cambia de forma constante: distintas etapas, múltiples contratistas y proveedores, entradas continuas de materiales, cortes, sobrantes, empaques y volúmenes de residuos que varían semana a semana.
TRUE Zero Waste, reconoce estrategias orientadas a reducir la generación de residuos, maximizar el aprovechamiento de materiales y evitar su disposición final en rellenos sanitarios, exigiendo una tasa de desvío superior al 90%, un desafío considerable, que explica por qué existen tan pocos proyectos constructivos certificados bajo esta modalidad en el mundo.
Desde hace más de 10 años como parte de su estrategia de sostenibilidad, Garnier & Garnier y Zona Franca La Lima incorporan como criterio, que sus aliados constructivos cumplan con el programa Bandera Azul en Construcción Ecológica, orientado a que la obra gestione sus residuos de forma sistemática y no reactiva, en línea con los principios de evitar, reducir, reutilizar, valorizar y separar que establece la Ley N.º 8839 y sus reformas más recientes. TRUE Zero Waste fue el siguiente paso: una certificación que, a diferencia de la gestión responsable de residuos que ya practicaban, premia la planificación y la eliminación de residuos desde el origen del proyecto.
Penumbra es, de hecho, el primero de dos proyectos piloto que Garnier & Garnier sometió a este proceso. El segundo, un desarrollo de 20.500 m² dentro de Zona Franca La Lima, avanza con una tasa de desvío que la desarrolladora espera que iguale o incluso supere el 99,77% alcanzado en Penumbra.
Planificación desde la fase de diseño
Para alcanzar este resultado, la gestión de residuos se integró desde la planificación de la obra y se extendió a las distintas etapas del proyecto. Se establecieron estaciones de separación y espacios específicos para el almacenamiento temporal de materiales, se capacitó a cuadrillas y contratistas y se implementaron mecanismos para dar trazabilidad al destino de cada residuo. También se incorporaron medidas para reducirlos desde su origen, como optimizar el corte de láminas para minimizar sobrantes y la reutilización de madera dentro de la misma obra. A este trabajo se suma la coordinación que Garnier & Garnier y Zona Franca La Lima mantienen con proveedores y socios comerciales para incorporar criterios de sostenibilidad en la cadena de valor, un componente clave para que la gestión de materiales trascienda la obra y pueda sostenerse a lo largo de todo el proyecto.
“En obra, todo empezó por convertir la gestión de residuos en un sistema y no en una reacción de última hora. Tuvimos que planificar los pedidos de materiales, controlar los inventarios, capacitar a los equipos y trabajar de la mano con cada contratista para que separar y reutilizar fuera parte de la rutina diaria, y no una tarea adicional. Ese trabajo sostenido durante toda la construcción es lo que hizo posible el 99,99% de desvío”, explicó Shalini Tahilramani, gerente de proyectos de Zona Franca La Lima.
Garnier & Garnier ya trabaja para que este proceso trascienda a Penumbra. La empresa de capital costarricense y con tres décadas en el mercado, busca documentar los aprendizajes, fortalecer las capacidades de sus equipos y proveedores, y trasladar estas prácticas a nuevos desarrollos.
“Este resultado vale por lo que empieza a cambiar cuando una práctica se toma en serio, más allá del porcentaje o la certificación misma. TRUE Zero Waste nos dio la oportunidad de repensar la forma tradicional de construir y de demostrar que la sostenibilidad puede integrarse a la operación diaria de un proyecto, incluso en procesos complejos y de gran escala. Por eso ya estamos aplicando estos aprendizajes en un segundo proyecto, con la aspiración de replicarlos en todos nuestros desarrollos”, señaló Kembly Brenes, de Garnier & Garnier.
El proceso también dejó un segundo aprendizaje, de carácter más operativo que ambiental: el desperdicio tiene un costo. Comprar materiales que al final no se utilizan, así como su transporte, recolección, manejo y disposición, representa un gasto que una gestión más precisa permite reducir. Además, el ejercicio permitió identificar materiales que dentro de la obra se consideraban residuo, pero que podían tener valor para otros actores de la cadena productiva. Garnier señala que los ahorros empiezan a aparecer cuando se optimiza la planificación de materiales y se reduce el desperdicio, y que el reúso disminuye el gasto en materiales temporales.
La implementación de estas medidas en campo requirió también la participación de Edica, empresa a cargo de la construcción, para trasladar los criterios definidos para el proyecto a la operación diaria de la obra.
Carlos Cordero, socio director de proyectos Edica -empresa constructora de Penumbra- agregó que, “en obra reforzamos la separación y rotulación de los centros de acopio, establecimos controles para dar seguimiento a los materiales y capacitamos al personal para asegurar su correcta clasificación. También involucramos a las áreas de compras y proveeduría y trabajamos con nuestros socios comerciales para reducir residuos desde la fuente y recuperar materiales que podían tener un segundo uso”.
Penumbra, compañía global dedicada al diseño y manufactura de dispositivos médicos para el tratamiento de coágulos sanguíneos y condiciones vasculares complejas, eligió Zona Franca La Lima para instalar una nueva planta de manufactura como parte de su expansión internacional. A la fecha, la empresa cuenta con alrededor de 200 colaboradores en áreas como manufactura, operaciones, ingeniería, calidad y posiciones de liderazgo.
Más allá de la certificación, Garnier & Garnier y Zona Franca La Lima buscan que los aprendizajes obtenidos en este proyecto se conviertan en una nueva referencia para la gestión de residuos en sus desarrollos. El modelo ya se aplica en una segunda obra dentro del parque, con el objetivo de fortalecer estas prácticas y extenderlas progresivamente a nuevos proyectos.
VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Las Fiestas Patrias tienen la capacidad de recordarnos algo que, entre las preocupaciones y diferencias de todos los días, a veces perdemos de vista: somos una comunidad y compartimos una historia, una identidad y un futuro.
Este lunes y martes, Goicoechea volvió a demostrarlo. Las calles de nuestro cantón se llenaron de estudiantes, docentes, familias, funcionarios y vecinos que se reunieron para conmemorar la Independencia de Costa Rica. Más allá de los actos protocolarios, fueron jornadas de encuentro, alegría y orgullo por lo nuestro.
La llegada de la Antorcha de la Independencia y los desfiles organizados por los Circuitos Educativos 01 y 02 de la Dirección Regional de Educación San José Norte permitieron observar un cantón unido alrededor de una de las tradiciones más significativas del calendario nacional.
Detrás de cada banda, de cada uniforme y de cada presentación hubo muchas horas de preparación. Hubo estudiantes esforzándose, docentes acompañándolos y familias respaldando ese trabajo. Esa participación merece ser reconocida porque las tradiciones no sobreviven únicamente porque las recordemos una vez al año: permanecen cuando una generación se compromete a transmitirlas a la siguiente.
Y en ese escenario hubo una imagen particularmente significativa para Goicoechea: la de los jóvenes boxeadores del Comité de Deportes portando la Antorcha de la Independencia.
No fue solamente una hermosa estampa de las celebraciones. También representó el potencial que existe en nuestra juventud cuando encuentra oportunidades para desarrollar sus capacidades.
El deporte enseña disciplina, constancia, respeto y perseverancia. Ver a estos jóvenes asumir con responsabilidad el honor de portar la Antorcha nos recuerda la importancia de abrir espacios donde niños y adolescentes puedan encontrar acompañamiento, formación y motivos para superarse.
Goicoechea necesita creer en sus jóvenes, pero también necesita invertir tiempo, oportunidades y confianza en ellos.
Las celebraciones dejaron igualmente otra enseñanza: detrás de cada actividad pública existe el trabajo de muchas personas que pocas veces aparecen en las fotografías.
Debe reconocerse la labor de los funcionarios de la Municipalidad de Goicoechea y de todas las personas e instituciones que contribuyeron para que las actividades se desarrollaran con orden y para que miles de ciudadanos pudieran disfrutarlas.
Pero quizá el mayor mensaje que dejan estas Fiestas Patrias aparece cuando termina el último desfile y las calles recuperan su rutina.
La unidad que mostramos durante estas celebraciones no debería durar únicamente dos días.
Goicoechea enfrenta, como cualquier comunidad, desafíos que requieren participación, diálogo y trabajo conjunto. Las diferencias son naturales en una sociedad democrática; lo importante es que esas diferencias no nos hagan olvidar todo aquello que compartimos.
La patria también se construye desde lo local: en una escuela, en una cancha deportiva, en un barrio, en el comercio de la comunidad, en el servicio público responsable y en cada vecino que decide aportar para mejorar el lugar donde vive.
Por eso, cuando las bandas dejan de sonar y la Antorcha continúa su recorrido, debería permanecer encendida otra llama: la del compromiso con nuestra comunidad.
Desde La Voz de Goicoechea celebramos unas Fiestas Patrias que volvieron a reunirnos y a recordarnos el enorme valor de sentirnos parte de este cantón.
Que ese orgullo no termine en septiembre.
Que se convierta en participación, respeto, solidaridad y compromiso durante todo el año.
Porque construir una mejor Costa Rica también comienza aquí, en nuestros barrios, nuestras escuelas y nuestras comunidades. Comienza en Goicoechea.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El apóstol Pablo, en esta carta a los creyentes de Roma, nos entrega una enseñanza práctica que une la fe con la vida cotidiana. No separa nuestra relación con Dios de nuestra responsabilidad con los demás ni con la sociedad en la que vivimos.
El versículo nos invita a una integridad completa: no se trata solo de cumplir obligaciones materiales, como impuestos y contribuciones, sino también de cultivar actitudes invisibles pero esenciales: el respeto y el honor hacia quienes nos rodean y hacia las autoridades establecidas. Reconocer que todo orden justo proviene de Dios nos impulsa a actuar con rectitud, transparencia y consideración.
Para la vida hoy
Cumplir con nuestras obligaciones no es solo una ley humana, sino un reflejo de nuestra fe. Ser personas honestas en lo material da testimonio de confianza en Dios.
El respeto y el honor no son regalos que se piden, sino deudas que se pagan con gratitud y trato digno. Reconocer el valor de los demás y la labor de quienes nos guían es una forma de amar al prójimo.
La fe no nos aísla del mundo: nos llama a transformarlo desde adentro, siendo ciudadanos íntegros, justos y respetuosos en cada acción.
Oración
Señor, ayúdanos a vivir con rectitud en todos los ámbitos de nuestra vida. Danos la gracia de cumplir fielmente con nuestras obligaciones, de tratar a todos con respeto y de honrar a quienes tú has puesto en nuestra vida. Que nuestra conducta refleje siempre tu amor y tu justicia. En el nombre de Jesús, amén.

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