La cama de Procusto está en Costa Rica

Published by Redacción on

photo of outer space

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil MouaffaK).- Dicen que en la Grecia antigua había un tal Procusto, que tenía una cama de hierro donde obligaba a todos a encajar: si alguien era más alto, le cortaba las piernas; si era más bajo, lo estiraba hasta romperlo.

Hoy, miles de años después, ese mito se nos volvió costumbre política.

El síndrome de Procusto está enfermando a nuestros líderes —cantonal y nacionalmente—. Es ese miedo patológico a la gente que destaca, a quien piensa diferente, al que propone algo nuevo o brilla por mérito propio. En vez de aprender de él, lo silencian. En vez de apoyarlo, lo cortan. En vez de sumarlo, lo estiran hasta que encaje en su molde mediocre.

Y así nos vamos quedando con jefes que se sienten amenazados por la inteligencia, con políticos que rodean su escritorio de aplausos en vez de ideas, y con instituciones llenas de talento dormido porque brillar está mal visto.

También hay políticos capaces —de esos que quieren hacer las cosas correctamente después de años de ausencia de liderazgo real— que terminan siendo las verdaderas víctimas: trabajan, gestionan, sacan proyectos adelante… hasta que aparece un líder con envidia, que no soporta ver a otro destacar. Entonces busca opacarlo, marginarlo o apropiarse de sus logros para aparentar ser el responsable de todo el desarrollo.

El síndrome de Procusto no solo mata la creatividad: mata el progreso.

No solo corta cabezas: corta el futuro.

Porque cuando el liderazgo teme ser superado, el pueblo paga el precio.

Y cuando el talento se esconde, la mediocridad se aplaude y el progreso se frena.

Quizás sea hora de que Goicoechea —y Costa Rica entera— deje de ajustar a su gente al tamaño de las camas pequeñas del ego político, y empiece a construir camas más grandes, donde quepan los talentos de todos.

¿Y ustedes que creen?

¿Conocieron a algunos parecidos a Procusto en Goicoechea?

Categories: Noticia

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR