Editorial
VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Las Fiestas Patrias tienen la capacidad de recordarnos algo que, entre las preocupaciones y diferencias de todos los días, a veces perdemos de vista: somos una comunidad y compartimos una historia, una identidad y un futuro.
Este lunes y martes, Goicoechea volvió a demostrarlo. Las calles de nuestro cantón se llenaron de estudiantes, docentes, familias, funcionarios y vecinos que se reunieron para conmemorar la Independencia de Costa Rica. Más allá de los actos protocolarios, fueron jornadas de encuentro, alegría y orgullo por lo nuestro.
La llegada de la Antorcha de la Independencia y los desfiles organizados por los Circuitos Educativos 01 y 02 de la Dirección Regional de Educación San José Norte permitieron observar un cantón unido alrededor de una de las tradiciones más significativas del calendario nacional.
Detrás de cada banda, de cada uniforme y de cada presentación hubo muchas horas de preparación. Hubo estudiantes esforzándose, docentes acompañándolos y familias respaldando ese trabajo. Esa participación merece ser reconocida porque las tradiciones no sobreviven únicamente porque las recordemos una vez al año: permanecen cuando una generación se compromete a transmitirlas a la siguiente.
Y en ese escenario hubo una imagen particularmente significativa para Goicoechea: la de los jóvenes boxeadores del Comité de Deportes portando la Antorcha de la Independencia.
No fue solamente una hermosa estampa de las celebraciones. También representó el potencial que existe en nuestra juventud cuando encuentra oportunidades para desarrollar sus capacidades.
El deporte enseña disciplina, constancia, respeto y perseverancia. Ver a estos jóvenes asumir con responsabilidad el honor de portar la Antorcha nos recuerda la importancia de abrir espacios donde niños y adolescentes puedan encontrar acompañamiento, formación y motivos para superarse.
Goicoechea necesita creer en sus jóvenes, pero también necesita invertir tiempo, oportunidades y confianza en ellos.
Las celebraciones dejaron igualmente otra enseñanza: detrás de cada actividad pública existe el trabajo de muchas personas que pocas veces aparecen en las fotografías.
Debe reconocerse la labor de los funcionarios de la Municipalidad de Goicoechea y de todas las personas e instituciones que contribuyeron para que las actividades se desarrollaran con orden y para que miles de ciudadanos pudieran disfrutarlas.
Pero quizá el mayor mensaje que dejan estas Fiestas Patrias aparece cuando termina el último desfile y las calles recuperan su rutina.
La unidad que mostramos durante estas celebraciones no debería durar únicamente dos días.
Goicoechea enfrenta, como cualquier comunidad, desafíos que requieren participación, diálogo y trabajo conjunto. Las diferencias son naturales en una sociedad democrática; lo importante es que esas diferencias no nos hagan olvidar todo aquello que compartimos.
La patria también se construye desde lo local: en una escuela, en una cancha deportiva, en un barrio, en el comercio de la comunidad, en el servicio público responsable y en cada vecino que decide aportar para mejorar el lugar donde vive.
Por eso, cuando las bandas dejan de sonar y la Antorcha continúa su recorrido, debería permanecer encendida otra llama: la del compromiso con nuestra comunidad.
Desde La Voz de Goicoechea celebramos unas Fiestas Patrias que volvieron a reunirnos y a recordarnos el enorme valor de sentirnos parte de este cantón.
Que ese orgullo no termine en septiembre.
Que se convierta en participación, respeto, solidaridad y compromiso durante todo el año.
Porque construir una mejor Costa Rica también comienza aquí, en nuestros barrios, nuestras escuelas y nuestras comunidades. Comienza en Goicoechea.
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