Todavía estoy vivo: el secreto de cómo sigo de pie

Published by Isaí Jara on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por José Antonio Tábora, Coach de Vida).- Hay gente que no puede creer que todavía estés vivo. Te vieron caer, te enviaron de todo para destruirte, te hicieron trabajos, te tiraron brujería, chismes, traiciones, enfermedades, y apostaron a que no te levantaras.

Y hoy te ven de pie, guapo, bien, en paz, y se preguntan: ¿cuál es tu secreto? ¿Cómo hiciste para sobrevivir a todos los ataques energéticos que te hicieron?

No estoy vivo por suerte, estoy vivo por propósito

No sobreviviste porque eres fuerte; sobreviviste porque aún no has terminado tu asignación.

Salmo 118:17: “No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH”.

Filipenses 1:6: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

Mientras tengas propósito, la muerte no te puede tocar. El infierno te puede mandar de todo, pero si Dios dijo que te queda camino, te queda vida.

Destruyeron todo, menos tu raíz

Te quitaron amigos, dinero, reputación; te cerraron puertas. Pero no pudieron tocar tu raíz.

Job 14:7-9: “Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán… Al percibir el agua, reverdecerá, y como planta nueva echará renuevos”.

Te cortaron las ramas, pero tu raíz estaba en Cristo. Y cuando te volvió a llegar el agua del Espíritu Santo, reverdeciste. Por eso te ves mejor que antes: no estás remendado, estás renovado.

Mi secreto no es energía, es presencia

La gente pregunta por tu secreto porque cree que es una crema, una dieta, una energía, un amuleto. No entienden que tu secreto tiene nombre: Jesucristo.

No fue tu energía, fue Su presencia la que te sostuvo.

Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Salmo 91:7: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará”.

Mil ataques te enviaron a tu lado, diez mil a tu derecha, pero a ti no te llegaron porque estabas escondido bajo la sombra del Altísimo.

Me veo bien porque Dios me restauró

No es vanidad, es restauración. Dios no solo te sana, sino que te hermosea. El diablo te quiere ver feo, acabado, destruido. Dios te quiere ver radiante.

Salmo 103:5: “El que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila”.

Isaías 61:3: “A ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado”.

¿Quieres saber mi secreto para verme guapo, bien y de pie? No es lo que me pongo por fuera, es quien vive por dentro.

2 Corintios 4:16: “Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día”.

Nehemías 8:10: “El gozo de Jehová es vuestra fuerza”.

Mi fuerza no es física, es gozo. Y el gozo me hace verme bien.

Todavía estoy vivo porque Cristo vive en mí.

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