El Concejo Municipal y la Función del Regidor: Pilar Deliberativo y Fiscalizador del Gobierno Local

Published by Isaí Jara on

Segunda entrega de la secuencia educativa sobre el gobierno local. Conocer cómo funciona el Concejo Municipal también es conocer nuestros derechos como ciudadanos

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Gordon Cruickshank, abogado e ingeniero industrial).- En nuestro primer artículo de esta secuencia educativa sobre el gobierno local abordamos la relación entre la municipalidad, el ciudadano, sus derechos y sus deberes, procurando explicar de manera sencilla cómo funciona esta institución que tiene una relación directa con la vida cotidiana de quienes habitamos un cantón.

En esta segunda entrega, corresponde conocer uno de los principales órganos del gobierno municipal: el Concejo Municipal, así como comprender cuál es la función de las personas regidoras que lo integran.

Hablar del Concejo Municipal no es referirse únicamente a las sesiones que se transmiten o a las decisiones que aparecen posteriormente en las actas municipales. Se trata de un órgano fundamental para la democracia local, pues en él se deliberan, discuten y acuerdan asuntos que tienen consecuencias directas sobre el desarrollo del cantón, el uso de los recursos públicos, los servicios municipales y las políticas locales.

El gobierno municipal costarricense está compuesto por un cuerpo deliberativo denominado Concejo Municipal —integrado por las personas regidoras de elección popular— y por la persona titular de la Alcaldía, quienes asumen la administración e intereses del cantón.

Comprender la dinámica legal de este órgano colegiado resulta indispensable para fortalecer la transparencia institucional y la participación ciudadana en el ámbito local.

Las atribuciones sustantivas del Concejo Municipal

De acuerdo con el artículo 13 del Código Municipal, Ley n.° 7794, el Concejo Municipal ejerce importantes funciones normativas, presupuestarias y de control político dentro de la jurisdicción cantonal.

Esto significa que el Concejo no constituye simplemente un espacio de reunión. La legislación le asigna competencias concretas que tienen incidencia directa en la administración y planificación del cantón.

Entre sus competencias fundamentales destacan:

Dirección política y planificación

Al Concejo Municipal le corresponde fijar las políticas públicas y las prioridades de desarrollo local con base en el programa de gobierno de la alcaldía, así como aprobar el Plan de Desarrollo Municipal y el Plan Anual Operativo (PAO).

Estos instrumentos son fundamentales porque permiten establecer hacia dónde pretende avanzar el gobierno local, cuáles son sus prioridades y cómo se pretende organizar la gestión municipal.

Control presupuestario y tarifario

Otra de las funciones esenciales del Concejo se encuentra relacionada con el manejo de los recursos públicos.

Le corresponde acordar los presupuestos ordinarios y extraordinarios, aprobar las contribuciones, tasas y precios de los servicios municipales, y proponer proyectos de tributos ante la Asamblea Legislativa.

Por esta razón, el análisis y discusión presupuestaria constituyen una de las responsabilidades más relevantes dentro del funcionamiento del Concejo Municipal.

Potestad normativa e institucional

El Concejo también tiene potestades de carácter normativo e institucional.

Entre ellas se encuentra la posibilidad de dictar los reglamentos autónomos de organización y servicio de la Corporación Municipal, así como celebrar convenios o autorizar los egresos que no sean competencia exclusiva de la Alcaldía.

La existencia de estas competencias demuestra que el gobierno local funciona mediante una distribución de responsabilidades entre diferentes órganos.

Nombramientos clave y fiscalización

El Concejo Municipal también tiene bajo su responsabilidad importantes decisiones institucionales.

Entre sus atribuciones se encuentran nombrar y remover a la persona auditora municipal y a quien ocupe la Secretaría del Concejo, designar representantes ante juntas de educación y comités cantonales, crear comisiones de trabajo y convocar al cantón a mecanismos de consulta popular como plebiscitos, referendos y cabildos.

Estas competencias convierten al Concejo en un actor esencial dentro de la fiscalización y el funcionamiento democrático del gobierno local.

La función, deberes y facultades de las personas regidoras

Si el Concejo Municipal es el órgano deliberativo, las personas regidoras constituyen una parte esencial de esa representación ciudadana.

Las regidurías representan la voluntad ciudadana dentro del Concejo Municipal.

Para aspirar a este cargo se requiere ser costarricense, ciudadano en ejercicio, mayor de 18 años, perteneciente al estado seglar y elector inscrito en el cantón correspondiente.

Pero ocupar una regiduría no significa únicamente asistir a las sesiones municipales.

La legislación establece deberes concretos que deben ser cumplidos durante el ejercicio del cargo.

El artículo 26 del Código Municipal establece los deberes ineludibles que rigen su labor:

Asistencia y permanencia

Las personas regidoras deben concurrir puntualmente a las sesiones y mantenerse en el recinto, salvo que cuenten con permiso expreso de la Presidencia Municipal.

La asistencia no debe entenderse únicamente como una formalidad. La participación efectiva en las sesiones es necesaria para que exista una verdadera deliberación y representación ciudadana.

Obligatoriedad del voto

Las personas regidoras tienen la obligación de votar de manera afirmativa o negativa cada asunto sometido a deliberación.

El voto constituye una de las principales manifestaciones de responsabilidad de quien ocupa una representación popular dentro del gobierno local.

Responsabilidad solidaria

Existe también una importante consecuencia jurídica.

Las personas regidoras responden personalmente y solidariamente por los actos o acuerdos aprobados por el Concejo Municipal, salvo que hayan salvado su voto de forma razonada.

Esto demuestra que el ejercicio de una regiduría implica responsabilidades y no solamente derechos.

El voto y la participación en los acuerdos municipales pueden generar consecuencias jurídicas, razón por la cual resulta fundamental que las decisiones sean adoptadas con conocimiento, análisis y apego al ordenamiento jurídico.

Trabajo en comisiones

Las personas regidoras deben integrar y desempeñar las funciones que se les encomienden en las comisiones permanentes o especiales.

Las comisiones cumplen una función importante dentro de la dinámica municipal, pues permiten estudiar previamente diferentes asuntos y elaborar propuestas que posteriormente pueden ser conocidas por el Concejo.

Las facultades individuales de las personas regidoras

Además de sus deberes, las personas regidoras cuentan con facultades individuales que les permiten ejercer su función de representación.

El artículo 27 del Código Municipal contempla, entre otras, las siguientes:

Formular mociones y proyectos de acuerdo.

Pedir el uso de la palabra.

Solicitar la revisión de acuerdos.

Convocar a sesiones extraordinarias cuando la petición sea respaldada por al menos la tercera parte de las regidurías propietarias.

Estas facultades son particularmente importantes porque permiten que una persona regidora no sea simplemente un participante pasivo de las sesiones.

La regiduría tiene herramientas jurídicas para presentar propuestas, solicitar discusiones, plantear modificaciones y promover que determinados asuntos sean conocidos por el órgano colegiado.

Por ello, la participación de la ciudadanía no termina con el voto emitido durante las elecciones municipales. También puede ejercerse mediante el seguimiento de las actuaciones de quienes fueron electos para representar los intereses de la comunidad.

Régimen de prohibiciones y ética pública

La función pública requiere reglas destinadas a proteger la imparcialidad y evitar conflictos de intereses.

En este sentido, el artículo 31 del Código Municipal establece prohibiciones específicas para las personas regidoras.

Entre ellas se encuentra la prohibición de intervenir o votar en asuntos en los que tengan un interés directo personal, de su cónyuge o de parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad.

Esta disposición busca evitar que una decisión municipal pueda verse influenciada por un interés particular de quien participa en ella.

Asimismo, se les impide ligarse laboral o contractualmente a la municipalidad fuera de sus dietas, así como integrar comisiones organizadoras de festejos populares.

Estas disposiciones forman parte de las reglas de ética y transparencia que deben acompañar el ejercicio de la función pública.

¿Por qué debe interesarnos como ciudadanos el trabajo del Concejo Municipal?

Una pregunta legítima es: ¿por qué debería un ciudadano conocer las funciones de un regidor o seguir las sesiones del Concejo Municipal?

La respuesta se encuentra en la importancia que tienen las decisiones municipales en nuestra vida cotidiana.

El gobierno local interviene en asuntos relacionados con servicios municipales, infraestructura, planificación, presupuesto, espacios públicos, desarrollo cantonal y múltiples decisiones que afectan directamente a las comunidades.

Por esa razón, conocer qué puede hacer un regidor y cuáles son sus responsabilidades permite al ciudadano ejercer una participación más informada.

También permite comprender que la fiscalización ciudadana no consiste únicamente en señalar errores. Implica conocer las competencias legales, revisar los acuerdos, analizar los presupuestos, dar seguimiento a los proyectos y solicitar explicaciones cuando corresponda.

Una ciudadanía informada puede participar de manera más efectiva en la vida democrática de su cantón.

Conclusión: un Concejo Municipal responsable fortalece la democracia local

La figura del regidor y la estructura del Concejo Municipal constituyen una garantía de que el desarrollo cantonal no responda a decisiones unilaterales, sino a un proceso deliberativo, plural y normado.

El Concejo Municipal tiene competencias importantes en materia de planificación, presupuesto, normativa, fiscalización, nombramientos y participación ciudadana. Las personas regidoras, por su parte, tienen derechos y facultades para intervenir en las decisiones, pero también deberes y responsabilidades que deben cumplir conforme al ordenamiento jurídico.

El cumplimiento riguroso de estos deberes legales contribuye a que los recursos públicos puedan traducirse en servicios eficientes, obras de calidad y un bienestar colectivo real para todos los habitantes del cantón.

La democracia local no se construye únicamente cada cuatro años con el voto.

Se construye también en cada sesión municipal, en cada acuerdo, en cada presupuesto, en cada comisión y en cada decisión que afecta a una comunidad.

Por eso, conocer el funcionamiento del Concejo Municipal es también una forma de ejercer ciudadanía.

 

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