Cuando la comunidad se convierte en solución: el ejemplo de La Floresta y Los Olympos

LA VOZ DE GICOECHEA (Por Consejo Editorial).- Hay momentos en que una comunidad demuestra que vivir en un barrio significa mucho más que compartir calles, parques y servicios. Significa también asumir responsabilidades colectivas, organizarse y actuar cuando las circunstancias amenazan el bienestar de todos.
Eso es precisamente lo que han hecho, en días recientes, vecinos de La Floresta de Ipís y Los Olympos de Purral. Frente a dos problemas distintos relacionados con servicios y responsabilidades municipales, ambas comunidades decidieron pasar de la preocupación a la acción.
Y ese esfuerzo merece ser reconocido
En La Floresta, la huelga de trabajadores municipales afectó la recolección de residuos y provocó la acumulación de bolsas de basura. El riesgo era evidente: residuos dispersos por animales, lluvia o personas inescrupulosas podían convertir rápidamente el problema en una situación de insalubridad para todo el vecindario.
Los vecinos decidieron actuar
Con carretillos, guantes y voluntad de colaborar, recorrieron la comunidad recogiendo las bolsas acumuladas y trasladándolas al sector del salón comunal. Una acción sencilla, pero de enorme significado: mientras persistía una situación que escapaba al control inmediato de los residentes, la propia comunidad evitó que sus calles terminaran convertidas en un foco de contaminación.
En Los Olympos de Purral ocurrió algo diferente, aunque con una respuesta ciudadana semejante
El vencimiento de contratos municipales para el mantenimiento de áreas verdes provocó que parques y espacios comunes comenzaran a llenarse de maleza. Mientras avanzan los procedimientos para una nueva contratación —sobre los cuales la municipalidad ya ha reportado progresos— los vecinos decidieron organizar jornadas de limpieza y recuperar esos espacios.
No esperaron simplemente a que alguien más resolviera el problema
Ese comportamiento ciudadano tiene un valor que trasciende una jornada de limpieza o unas cuantas bolsas de basura recogidas. Habla de pertenencia, solidaridad y compromiso con el lugar donde se vive.
La experiencia de ambas comunidades deja además una enseñanza para Goicoechea: la participación ciudadana adquiere su verdadero significado cuando pasa del discurso a la acción.
Durante años hemos escuchado hablar de comunidades organizadas, participación ciudadana y corresponsabilidad. La Floresta y Los Olympos muestran cómo esos conceptos pueden materializarse en acciones concretas.
Sin embargo, también conviene hacer una precisión fundamental
La organización comunitaria no debe convertirse en una excusa para trasladar permanentemente a los ciudadanos obligaciones que corresponden a las instituciones públicas. La recolección de residuos, el mantenimiento de parques y la atención adecuada de los espacios públicos continúan siendo responsabilidades que las autoridades deben garantizar.
Una comunidad organizada puede colaborar, reaccionar ante una emergencia y proteger temporalmente sus espacios, pero no debe convertirse en sustituta permanente de los servicios municipales.
Precisamente por eso, la mejor respuesta institucional ante estas iniciativas no debería limitarse a una felicitación. La Municipalidad de Goicoechea tiene ante sí una oportunidad para acercarse a estas comunidades, reconocer su esfuerzo y fortalecer mecanismos de coordinación que permitan canalizar esa voluntad ciudadana.
Porque cuando una comunidad está dispuesta a organizarse, las instituciones encuentran un aliado invaluable.
También hay aquí un ejemplo para otros barrios del cantón. No todos los problemas requieren grandes presupuestos para comenzar a enfrentarse. En ocasiones hacen falta organización, comunicación entre vecinos y disposición para dedicar algunas horas al cuidado del espacio común.
Eso fortalece algo todavía más importante que un parque limpio o una calle sin basura: fortalece el tejido social.
Desde La Voz de Goicoechea reconocemos y felicitamos a los vecinos de La Floresta de Ipís y Los Olympos de Purral por demostrar que la comunidad también puede convertirse en parte de la solución.
Que estas experiencias no queden como hechos aislados
Que sirvan para recordar a las autoridades la importancia de responder oportunamente a las necesidades de los barrios y, al mismo tiempo, para demostrar a los ciudadanos que organizarse sigue siendo una de las herramientas más poderosas para mejorar el lugar donde vivimos.
Porque un cantón no se construye únicamente desde una municipalidad.
También se construye, todos los días, desde sus comunidades.