La hormiga investigadora… ¡Entre sindicatos, nuevos partidos, zancadillas políticas y parqueos con sabor a feria!

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- ¡Atención, atención, mis queridos bípedos de Goicoechea y alrededores!
¡Regresó La Hormiga Investigadora! Sí, señores, esa pequeña criatura de seis patas, dos antenas bien afinadas y una curiosidad que no necesita permiso municipal, viáticos ni vehículo oficial para meterse hasta debajo de las alfombras del poder.
Y es que, mis estimados bípedos, en este querido cantón pasan tantas cosas que, si las ocurrencias políticas produjeran electricidad, ¡Goicoechea podría iluminar toda Costa Rica y todavía nos sobraría energía para alumbrar las promesas de campaña!
Así que acomódense, sírvanse un cafecito, guarden las susceptibilidades en una gaveta y prepárense, porque esta hormiguita viene con las antenas encendidas y el aguijón de la sátira bien afilado.
¡Agárrense, que empezamos!
¿Le preparan una emboscada al jefe de la policía municipal?
¡Ay, mis queridos bípedos uniformados!
Por los túneles de este hormiguero circulan versiones que hablan de un posible movimiento de inconformidad contra el nuevo director de la Policía Municipal.
Según estos comentarios, algunos funcionarios estarían cuestionando su estilo de trabajo y podría existir algún acercamiento con la seccional de ANEP para plantear sus diferencias.
¡Caramba! ¡Parece que el nuevo jefe todavía no termina de acomodar la silla y ya algunos quieren medirle las patas!
Resulta que el señor viene de la empresa privada, donde aparentemente los relojes no son adornos de pared y los resultados se miden con algo más que buenas intenciones.
Pero, ¡ojo al Cristo, que es de plata!
Tampoco podemos suponer que todo cambio administrativo sea una maravilla ni que toda inconformidad laboral sea resistencia al trabajo. Aquí habrá que escuchar a las partes y conocer qué está ocurriendo realmente.
Porque una cosa es exigir eficiencia y otra muy distinta pretender administrar una institución pública como si fuera una pulpería particular.
Esta hormiga estará pendiente de comprobar si existe realmente una ofensiva organizada o si estamos ante uno de esos rumores municipales que corren más rápido que una orden de compra urgente.
¡Seguiremos con las antenas levantadas!
Abraham Solano: ¡Un licenciado que salió con aplausos y no con silbatos!
Y hablando de asuntos laborales, parece que no todos reciben caras largas en los pasillos municipales.
¡No, señor!
Según cuentan varios bípedos municipales, el licenciado Abraham Solano se ha ganado el reconocimiento de funcionarios por su participación en las gestiones relacionadas con el aumento salarial y el reconocimiento de derechos laborales.
¡Vea usted qué cosa más curiosa!
En un ambiente donde a veces los aplausos escasean más que los campos disponibles en un parqueo municipal, resulta que al licenciado le estarían reservando una ovación.
Las versiones que llegan a este hormiguero destacan su intervención en dos recursos presentados en defensa de intereses de los funcionarios, incluso en medio de diferencias de criterio jurídico con su superior.
¡Ah, caray! ¡Parece que aquí hubo más de una interpretación de las leyes y ninguna necesitó traducción simultánea!
Esta hormiga considera que cuando un profesional realiza bien su trabajo, corresponde reconocerlo. Porque no todo puede ser picotazos, críticas y jalones de antenas.
Eso sí, sería interesante conocer los resultados definitivos de esos recursos, porque en materia legal los aplausos son agradables, pero las resoluciones son las que cuentan.
¡Bien por quienes defienden sus criterios con argumentos y no solamente con el volumen de la voz!
¡Goicoechea está pariendo partidos políticos!
¡Atención, queridos bípedos electorales!
Parece que en Goicoechea la política está entrando en temporada de reproducción.
¡Y sin necesidad de incubadora!
Por los corredores políticos se habla del nacimiento de dos nuevas agrupaciones cantonales, con visiones y propuestas que, al menos sobre el papel, parecen caminar por senderos diferentes.
Por un lado, aparece el Partido Cambio Ciudadano (PCC), que surgiría después de la experiencia de la Coalición Cambio Ciudadano (CCC), integrada por el PAC y Todos por Goicoechea (PTG), coalición que ya cuenta con representación municipal.
¡Válgame Dios!
Antes eran varios bajo una misma cobija electoral y ahora parece que algunos quieren tener casa propia, cocina independiente y hasta su propio gallo pinto político.
¡Así es la democracia, mis queridos bípedos! Unas veces se juntan para ganar elecciones y otras se separan para descubrir quién se queda con la bandera, las ideas y los simpatizantes.
Por otro lado, se anuncia Goico Decide (PGD), una nueva propuesta que buscaría debutar en la política cantonal.
Según sus planteamientos, esta agrupación pretende construir un proyecto que integre a las fuerzas políticas, comunales, sociales, religiosas, económicas y culturales del cantón.
También propone promover la formación ciudadana y una participación política transparente, honesta y orientada al bien común.
¡Ave María Purísima! ¡Qué bonito suena todo eso!
Pero esta hormiga, que ya ha visto pasar más promesas que desfiles de faroles en setiembre, recuerda una pequeña verdad:
¡En política, el papel aguanta más que una acera municipal sin mantenimiento!
Porque una cosa es hablar de participación ciudadana y otra muy distinta abrir realmente las puertas para que los vecinos decidan.
Una cosa es prometer transparencia y otra permitir que los ciudadanos conozcan cómo se toman las decisiones.
Y una cosa es predicar el bien común y otra olvidarse de él cuando aparecen los puestos, las candidaturas y las cuotas de poder.
Por ahora, bienvenidas las nuevas propuestas, siempre que vengan con ideas y no únicamente con logotipos, discursos reciclados y fotografías sonrientes.
¡Que florezca la democracia, pero que no nos vendan las mismas semillas con diferente empaque!
Al alcalde, sus circunstancias y los que quieren manejar el volante
¡Ay, mis queridos bípedos del Palacio Municipal!
Aquí entramos en un terreno donde esta hormiga tiene que caminar con cuidado, porque hay tantas sensibilidades que cualquier antenazo puede provocar un terremoto político.
Hay que reconocer que el alcalde es un hombre joven, preparado, inteligente y conocedor de los vericuetos del régimen municipal.
Tiene condiciones para ejercer un buen liderazgo y sacar adelante proyectos importantes para Goicoechea.
¡Eso hay que decirlo, aunque a algunos les produzca urticaria política!
Pero también hay inquietudes sobre las influencias que podrían estar rodeando su gestión, tanto en el ambiente político como en sus círculos de confianza.
Y aquí viene la pregunta del millón, mis queridos bípedos:
¿Quién lleva realmente el volante de la Municipalidad?
Porque una cosa es escuchar consejos y otra permitir que demasiadas manos intenten dirigir el mismo vehículo.
¡Imagínense ustedes un autobús municipal con cinco choferes, siete copilotos y veinte pasajeros dando órdenes!
¿El resultado?
¡Termina dando vueltas en la misma rotonda mientras los vecinos esperan llegar a su destino!
Esta hormiga no pretende señalar culpables sin pruebas, pero sí recordar algo elemental: el alcalde fue elegido para gobernar, tomar decisiones y responder ante los ciudadanos.
Los consejos pueden ser buenos, las opiniones necesarias y las diferencias saludables.
Pero las responsabilidades no se pueden repartir como confites en una fiesta patronal.
Y mientras tanto, algunas fuerzas políticas parecen más interesadas en aprovechar cualquier tropiezo de la administración que en contribuir a resolver los problemas del cantón.
¡Qué belleza de espíritu cívico!
Si al alcalde le va mal, algunos calculan cuántos votos podrían recoger.
Si aparece una dificultad, otros empiezan a sacar cuentas electorales.
Y si surge un conflicto, más de uno parece preguntarse:
“¿Cómo convertimos esto en una candidatura?”.
¡Señores, señores!
¡Goicoechea necesita soluciones, no una competencia para ver quién recoge más votos entre los escombros políticos!
La oposición tiene el derecho y el deber de fiscalizar, pero también la responsabilidad de proponer.
Y el alcalde tiene la obligación de escuchar, decidir y gobernar.
Porque al final, cuando la política se convierte en una eterna pelea de egos, los que pagan la factura son los vecinos.
¡Y esos no reciben dietas municipales por aguantar semejante espectáculo!
El milagro de la feria del agricultor: los tomates se convirtieron en automóviles
¡Y ahora sí, mis queridos bípedos, agárrense de las antenas!
Porque esta hormiga vuelve a un asunto que le produce más picazón que una invasión de pulgas en el hormiguero.
Hablamos del espacio construido con recursos públicos para el denominado Mercado Libre, conocido como la Feria del Agricultor.
Un lugar que debería responder a los fines para los cuales fue desarrollado y beneficiar a la comunidad.
Pero, según las observaciones y denuncias que esta columna viene planteando, durante buena parte del tiempo el espacio estaría siendo utilizado como estacionamiento de vehículos particulares.
¡Qué maravilla de transformación urbana!
¡Antes se pensaba en agricultores, productos frescos, verduras y hortalizas!
¡Ahora pareciera que la cosecha es de automóviles!
Donde deberían imaginarse lechugas, aparecen parabrisas.
Donde deberían venderse tomates, encontramos llantas.
Y donde debería promoverse la actividad comercial y agrícola, pareciera funcionar una exhibición de vehículos estacionados.
¡Esto sí que es agricultura moderna!
¡Se siembran carros por la mañana y se cosechan parqueos por la tarde!
Pero, fuera de bromas, aquí hay preguntas que merecen respuestas serias.
¿Existe una autorización formal para utilizar ese espacio como estacionamiento?
¿Quién determinó las condiciones de uso?
¿Hay algún reglamento que permita estacionar vehículos particulares?
¿Se está respetando el propósito de la inversión pública?
Y, sobre todo, ¿qué beneficio obtiene la ciudadanía de ese aprovechamiento del espacio?
Esta hormiga no puede afirmar que exista una ilegalidad sin conocer los permisos, acuerdos y disposiciones aplicables.
Pero sí considera legítimo preguntar si ese uso es compatible con el destino de una infraestructura financiada con recursos de todos los contribuyentes.
Porque los fondos públicos no brotan de los árboles, ni aparecen por generación espontánea debajo de las piedras.
¡Salen del bolsillo de los vecinos!
Y esos recursos deben administrarse con transparencia, legalidad y sentido de servicio público.
Por eso, sería conveniente que las autoridades municipales aclaren de manera documentada qué usos están autorizados y bajo cuáles condiciones.
¡Porque una cosa es una Feria del Agricultor y otra muy distinta una feria permanente del automóvil estacionado!
Y si todo está en regla, ¡magnífico! Que lo expliquen.
Pero si existen irregularidades, que se corrijan.
¡Así de sencillo, mis queridos bípedos!
¡Y antes de regresar al hormiguero…!
Mis queridos lectores, esta semana hemos encontrado de todo: rumores de conflictos laborales, funcionarios que reciben aplausos, partidos políticos recién salidos del cascarón, preocupaciones sobre el liderazgo municipal y hasta una feria donde los automóviles parecen tener mejor temporada que las verduras.
¡Definitivamente, en Goicoechea no hace falta contratar guionistas para una comedia política!
¡Los acontecimientos municipales proporcionan material de sobra!
Pero que nadie se confunda.
Esta hormiga reconoce los aciertos, cuestiona las decisiones, escucha las versiones y exige explicaciones.
Porque la crítica no debe ser enemiga de la verdad ni el humor una excusa para inventar culpables.
Y a quienes se incomodan cuando esta pequeña criatura comienza a escarbar, les recordamos:
¡Las hormigas no tumban edificios sólidos; solamente descubren dónde están las grietas!
Y hasta aquí llegamos, queridos bípedos.
Esta hormiga tiene seis patas, dos antenas, memoria de elefante y una alergia incurable a las explicaciones a medias.
No necesita automóvil oficial, combustible municipal ni permiso de ninguna fracción política para recorrer los pasillos del poder.
Porque esta hormiga no compra rumores… ¡PERO TAMPOCO VENDE SILENCIO!
Y recuerden:
¡En Goicoechea podrán cambiar los partidos, los funcionarios, los discursos y hasta los rótulos municipales… pero mientras existan preguntas sin respuesta, habrá una hormiga dispuesta a escarbar!
¡SEGUIREMOS ESCARBANDO!
La Hormiga Investigadora
Pequeña de tamaño, grande de antenas… ¡y con más curiosidad que un regidor en vísperas de elecciones!