En Goicoechea la municipalidad deja la basura en las calles, culpa a los vecinos y las autoridades se pasan la responsabilidad

Funcionarios municipales dejan bolsas con residuos provenientes de la limpieza de caños durante días y hasta semanas en las vías públicas. Cuando los ciudadanos reclaman, la alcaldía remite las consultas a las jefaturas de recolección, que responsabilizan a los vecinos por la acumulación posterior de basura. La situación, denunciada en distintos sectores del cantón, plantea serios cuestionamientos sobre la coordinación institucional y la rendición de cuentas
Un problema que comienza con las cuadrillas municipales
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- La acumulación de residuos en las vías públicas del cantón de Goicoechea ha puesto bajo cuestionamiento no solo los procedimientos de limpieza municipal, sino también la manera en que sus autoridades responden a las denuncias ciudadanas.
Según lo denunciado, funcionarios municipales encargados de limpiar caños y alcantarillas depositan bolsas con los materiales extraídos a la orilla de las calles, donde permanecen durante varios días y, en ocasiones, hasta semanas sin ser recogidas.
Esta situación, que los denunciantes aseguran que ocurre en distintos sectores del cantón y de la cual afirman contar con fotografías, podría estar contribuyendo a la formación de nuevos botaderos clandestinos.
El problema se agrava cuando otras personas aprovechan la presencia de esas bolsas para depositar basura doméstica y otros desechos.
Sin embargo, cuando se solicitan explicaciones a la Municipalidad de Goicoechea, la respuesta atribuida a las jefaturas del área de recolección consiste en responsabilizar a los vecinos por depositar residuos adicionales en esos lugares.
Lo que queda sin respuesta es por qué las bolsas colocadas inicialmente por los propios funcionarios municipales permanecen abandonadas durante períodos tan prolongados.
Del despacho del alcalde a las jefaturas: ¿quién asume la responsabilidad?
Uno de los aspectos más cuestionables de esta situación es la forma en que, según los denunciantes, se atienden los reclamos.
Cuando los ciudadanos consultan directamente al alcalde sobre la acumulación de residuos, las gestiones son remitidas a los responsables del área de recolección.
Son estas jefaturas las que finalmente responden, atribuyendo el problema a los vecinos que depositan basura donde previamente quedaron las bolsas municipales.
Este procedimiento genera una percepción de traslado de responsabilidades entre las distintas instancias de la administración.
Aunque resulta normal que una alcaldía solicite criterios técnicos a sus departamentos, remitir una denuncia a una jefatura no debería significar que la máxima autoridad administrativa se desentienda de verificar si el problema fue resuelto.
La pregunta fundamental no es solamente quién responde una consulta, sino quién garantiza que se adopten medidas correctivas.
Si el problema se repite en diferentes sectores del cantón, corresponde examinar si existen fallas en la coordinación entre las cuadrillas de limpieza y el servicio de recolección.
Y si las respuestas municipales se limitan a responsabilizar a los ciudadanos, sin explicar por qué los residuos institucionales permanecen abandonados, el reclamo original continúa sin resolverse.
La municipalidad coloca las primeras bolsas y después responsabiliza a los vecinos
De acuerdo con la denuncia, durante las labores de limpieza pueden quedar hasta cinco bolsas de residuos en determinados puntos de las vías públicas.
Estas bolsas, colocadas por trabajadores municipales, permanecen sin ser retiradas oportunamente.
Su presencia puede generar entre algunas personas la percepción de que se trata de lugares donde posteriormente pasará un vehículo recolector.
Como consecuencia, otros ciudadanos depositan residuos en los mismos sitios.
Con el paso de los días, una acumulación inicialmente limitada puede convertirse en un botadero improvisado.
Es evidente que quienes abandonan basura en lugares no autorizados deben asumir su responsabilidad.
Pero también es necesario determinar si las prácticas municipales están favoreciendo la aparición de esos puntos de acumulación.
La responsabilidad de los vecinos que depositan basura adicional no elimina la responsabilidad de la municipalidad de recoger oportunamente los residuos provenientes de sus propias labores.
Ambas situaciones deben atenderse.
Sin embargo, culpar exclusivamente a los ciudadanos sin revisar los procedimientos institucionales constituye una respuesta insuficiente frente al problema denunciado.
¿De qué sirve limpiar los caños si la basura permanece semanas en las calles?
La limpieza de caños y alcantarillas es una labor esencial para prevenir inundaciones y mantener en buen estado los sistemas de drenaje.
Pero esta tarea no termina cuando los trabajadores extraen los residuos.
También requiere su recolección, transporte y disposición final.
Dejar bolsas durante semanas en las vías públicas puede provocar que se rompan, que su contenido se disperse y que parte de los materiales regrese a los sistemas de drenaje durante las lluvias.
Además, su presencia prolongada podría incentivar la acumulación de otros desechos.
Esta situación plantea una contradicción evidente.
Una actividad destinada a prevenir problemas ambientales no debería convertirse, por falta de coordinación, en el origen de nuevos focos de contaminación.
La Municipalidad de Goicoechea debe explicar cuáles son los protocolos establecidos para recoger los materiales extraídos de los caños y por qué, según la denuncia, esos procedimientos no estarían garantizando su retiro oportuno.
La responsabilidad administrativa no desaparece al trasladar una consulta
La alcaldía tiene responsabilidades de dirección y coordinación de la administración municipal, de conformidad con el marco jurídico costarricense.
Por ello, aunque las jefaturas técnicas sean las encargadas de ejecutar los servicios, corresponde a la administración garantizar que existan mecanismos adecuados de supervisión.
Remitir una consulta a los responsables de recolección puede ser un procedimiento administrativo válido.
Sin embargo, si las denuncias persisten y no se adoptan soluciones efectivas, resulta legítimo cuestionar si la administración está ejerciendo una supervisión suficiente.
La ciudadanía no debería tener que acudir repetidamente a diferentes oficinas para obtener una respuesta sobre residuos que fueron colocados por trabajadores de la propia institución.
El problema no se resuelve determinando qué departamento debe contestar, sino estableciendo quién debe recoger las bolsas, cuándo debe hacerlo y quién supervisará que efectivamente sean retiradas.
Fotografías y denuncias: elementos para exigir rendición de cuentas
Los denunciantes afirman contar con fotografías que documentan la presencia de bolsas de residuos en distintos sectores de Goicoechea.
Este material podría ayudar a establecer la magnitud del problema y determinar si existe una práctica recurrente.
También permitiría registrar el tiempo que permanecen los residuos en las calles y su posible relación con la acumulación posterior de basura.
Estos elementos permitirían contrastar las explicaciones institucionales con la situación documentada.
¿Qué establece la legislación costarricense?
La Ley para la Gestión Integral de Residuos, N.º 8839, establece responsabilidades municipales relacionadas con la gestión de residuos.
Por su parte, el artículo 50 de la Constitución Política reconoce el derecho a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.
Estas disposiciones constituyen un marco para exigir que las autoridades locales adopten medidas adecuadas de manejo ambiental.
Cuando los residuos provenientes de labores municipales permanecen durante períodos prolongados en las vías públicas, corresponde determinar si los procedimientos utilizados cumplen con las obligaciones aplicables.
Asimismo, el Concejo Municipal puede ejercer sus competencias de fiscalización y solicitar informes sobre la ejecución de los servicios.
Los vecinos también pueden acudir al Ministerio de Salud cuando existan posibles riesgos sanitarios.
Cinco preguntas que la Municipalidad de Goicoechea debe responder
Ante las denuncias ciudadanas, la administración municipal debería ofrecer respuestas concretas:
- ¿Por qué las cuadrillas municipales dejan bolsas con residuos provenientes de la limpieza de caños durante días y hasta semanas en las vías públicas?
- ¿Existe un protocolo que establezca el plazo máximo para retirar esos materiales y quién supervisa su cumplimiento?
- ¿Por qué las jefaturas de recolección responsabilizan a los vecinos por la acumulación de basura sin explicar suficientemente la permanencia de las bolsas colocadas inicialmente por trabajadores municipales?
- ¿Qué seguimiento brinda la alcaldía a las denuncias que remite a las jefaturas técnicas y cómo verifica que los problemas denunciados sean efectivamente resueltos?
- ¿Qué medidas concretas adoptará la Municipalidad de Goicoechea para impedir que los residuos provenientes de sus propias labores contribuyan a la formación de nuevos botaderos clandestinos?
Estas interrogantes no buscan desconocer las responsabilidades ciudadanas, sino exigir una explicación completa sobre la actuación municipal.
Goicoechea necesita soluciones, no un traslado permanente de responsabilidades
La situación denunciada evidencia la necesidad de revisar los procedimientos de limpieza y recolección de residuos en el cantón.
También pone de manifiesto la importancia de contar con mecanismos claros de coordinación entre las cuadrillas municipales, las jefaturas responsables y la alcaldía.
La ciudadanía tiene derecho a recibir respuestas oportunas, pero sobre todo a que las denuncias conduzcan a soluciones verificables.
No basta con señalar que otras personas depositan basura en los lugares donde permanecen las bolsas municipales.
Es necesario explicar por qué esas bolsas no fueron retiradas y cómo se evitará que la situación continúe.
La Municipalidad de Goicoechea debe dar el ejemplo en el manejo de los residuos que generan sus propios trabajos.
Y si la administración considera que los vecinos son responsables de agravar el problema, también debe reconocer que existe una pregunta pendiente sobre sus propios procedimientos.
La responsabilidad comienza por recoger lo que la propia municipalidad deja
El problema de la basura en Goicoechea no puede abordarse únicamente mediante llamados a la responsabilidad ciudadana.
También requiere una administración municipal que supervise sus servicios, coordine adecuadamente sus departamentos y garantice la recolección de los residuos provenientes de sus propias labores.
Si las bolsas quedan abandonadas durante días o semanas, las autoridades deben explicar por qué ocurre y qué medidas adoptarán para corregirlo.
Si posteriormente otros ciudadanos depositan basura en esos lugares, corresponde atender también esa conducta.
Pero una situación no justifica la otra
La alcaldía no resuelve el problema únicamente remitiendo las consultas a las jefaturas de recolección, ni estas lo solucionan atribuyendo toda la responsabilidad a los vecinos.
La solución requiere identificar las causas, corregir los procedimientos y establecer responsabilidades claras.
Porque, al final, la pregunta que merece una respuesta no es quién tiene la culpa de toda la basura acumulada, sino:
¿Quién responde por los residuos que los propios funcionarios de la Municipalidad de Goicoechea dejan en las calles y que permanecen allí durante días o semanas sin ser recogidos?
Mientras esa pregunta no tenga una respuesta acompañada de soluciones concretas, persistirán los cuestionamientos sobre la eficacia de la gestión municipal.
Goicoechea necesita una municipalidad que asuma sus responsabilidades, no una administración en la que los reclamos ciudadanos circulen entre oficinas mientras la basura continúa acumulándose en las calles.