La Hormiga Investigadora

Published by Isaí Jara on

Entre visitas, botaderos, aspirantes políticos y viajes misteriosos… ¡este hormiguero está que arde!

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- ¡Apareció la Hormiga, mis queridos habitantes de este pintoresco, agitado y a veces inexplicable hormiguero llamado Goicoechea!

Aquí estamos una semana más, con la lupa bien limpia, las antenitas levantadas y las patitas listas para escarbar donde algunos preferirían sembrar zacate, colocar una maceta y declarar oficialmente olvidado el asunto.

Porque en este cantón pasan tantas cosas que, si las hormigas cobraran por cada pregunta sin respuesta, ya tendríamos presupuesto para construir un segundo edificio municipal… ¡y todavía nos sobraría para comprarle café al Concejo!

Pero tranquilos, que esta semana traemos de todo: aplausos merecidos, vecinos valientes, carreteras que parecen pistas de supervivencia, aspirantes políticos que brotan como hongos en invierno y un viajecito al extranjero que todavía tiene más preguntas que respuestas.

¡Agárrense de las antenitas, porque arrancamos!

¡El alcalde salió de la oficina y no hubo que llamar a los bomberos!

Comencemos con algo positivo, porque esta hormiga también sabe reconocer cuando las cosas se hacen bien. Aunque algunos crean que nuestra dieta consiste exclusivamente en funcionarios a la parrilla.

Felicitaciones al señor alcalde por acercarse a escuchar a los vecinos de la Urbanización Los Árboles Roblar y El Alto de Guadalupe.

¡Muy bien, señor alcalde! Se puso los zapatos, salió del despacho, conversó con la comunidad y escuchó sus inquietudes.

Y aunque parezca increíble, no hizo falta una alfombra roja, una banda municipal ni que los vecinos organizaran una procesión para lograr su presencia.

Eso sí, tampoco nos emocionemos tanto. Escuchar a los ciudadanos no es una hazaña olímpica ni un milagro digno de canonización. Es parte del trabajo por el cual los funcionarios reciben su salario.

Pero como últimamente lo normal parece extraordinario, esta hormiga concede el aplauso correspondiente.

¡Pla, pla, pla!

Ahora viene la segunda parte, que suele ser la más complicada: convertir las palabras en soluciones.

Porque escuchar es bonito, tomarse la fotografía también, pero resolver los problemas… ¡ah, caramba!, ahí es donde algunos discursos empiezan a necesitar respiración artificial.

El Maderal: ¡Los vecinos se pusieron bravos y hasta las piedras escucharon!

En El Maderal, Mata de Plátano, los vecinos demostraron que cuando una comunidad se organiza, hasta las paredes de las oficinas públicas comienzan a desarrollar oídos.

La preocupación por la posible instalación de un botadero de residuos en la finca El Maderal encendió las alarmas, y los habitantes decidieron que no iban a quedarse cruzados de brazos esperando a que el problema les llegara hasta la puerta.

¡Bravo por esos vecinos!

Porque una cosa es hablar de participación ciudadana en los discursos y otra muy distinta es encontrarse con ciudadanos que participan de verdad, preguntan, exigen información y no se conforman con un elegante “estamos valorando la situación”.

Por ahora, parece que sus preocupaciones han encontrado eco. Pero cuidado: una cosa es que escuchen y otra que resuelvan.

Esta hormiga seguirá pendiente, porque no queremos que el asunto termine durmiendo el sueño de los justos en alguna gaveta municipal, acompañado de expedientes amarillentos y promesas que ya necesitan tratamiento contra los hongos.

¡Ojo al Cristo, vecinos! Que los derechos se defienden despiertos, no roncando.

Frente a la escuela José Cubero: ¿una intersección vial o una prueba para entrar a Fórmula 1?

Ahora sí, mis queridos lectores, pasemos a un asunto que no tiene ninguna gracia, aunque la situación parezca sacada de una película de acción.

Hablamos de la peligrosa salida de la vía que viene de Montes de Oca y conecta con la ruta 205, frente a la escuela José Cubero, en Mata de Plátano.

¡Santo cielo y todas las hormigas del jardín!

Por ese sector circulan vehículos, peatones y estudiantes, mientras las condiciones de la intersección generan preocupación por el riesgo de accidentes.

Pareciera que para pasar por ahí hace falta licencia de conducir, reflejos de piloto profesional, una estampita de protección y un curso intensivo de supervivencia.

Y esta hormiga pregunta:

¿Qué están esperando las autoridades competentes para revisar seriamente ese punto?

¿Un susto mayor? ¿Una colección de frenazos? ¿Qué los vecinos organicen una rifa para comprar señales de tránsito?

Porque aquí tenemos una costumbre peligrosísima: primero dejamos que los problemas crezcan, después nos sorprendemos y finalmente convocamos una reunión urgente para estudiar lo que debió atenderse desde hace rato.

¡No, señores!

La prevención no debería empezar después de una tragedia.

Esta hormiga espera que las autoridades municipales y las instituciones responsables de la red vial revisen el sitio, determinen las medidas necesarias y actúen antes de que tengamos que lamentar consecuencias.

Porque los estudiantes necesitan seguridad, no una aventura extrema cada vez que entran o salen de clases.

La alcaldía de Goicoechea: ¡hay más aspirantes que hormigas en un picnic!

¡Ay, mis antenitas políticas!

El ambiente electoral empieza a calentarse y los nombres de posibles aspirantes a la alcaldía de Goicoechea comienzan a circular con una velocidad que ya quisieran algunas gestiones administrativas.

Hay quienes se asoman tímidamente, quienes sonríen para la fotografía, quienes empiezan a saludar hasta a los postes del alumbrado público y quienes descubren, de repente, que siempre han sentido un amor profundo e incondicional por las comunidades.

¡Qué maravilla la temporada política!

Es la única época en que algunos personajes recuerdan los nombres de los barrios, descubren dónde quedan los caminos deteriorados y desarrollan una extraordinaria habilidad para abrazar desconocidos.

Pero atención, porque las antenitas de esta hormiga han recibido comentarios interesantes.

En el partido de gobierno podría estarse preparando una candidatura que, de confirmarse, daría bastante de qué hablar.

¡Y no precisamente por falta de conversación!

Según versiones que circulan en el hormiguero, se trataría de una persona conocida desde hace años, con trayectoria y cualidades que podrían convertirla en una figura importante de la próxima contienda.

Esta hormiga conoce a la persona mencionada, pero como todavía no existe un anuncio oficial, no vamos a adelantar nombres ni convertir comentarios de pasillo en noticias confirmadas.

Eso se lo dejamos a quienes confunden el periodismo con una bola de cristal.

Por ahora, solamente diremos que, si se concreta lo que se comenta, más de uno podría necesitar una silla para sentarse, un vaso de agua para recuperarse y una calculadora para rehacer sus cuentas políticas.

¡Se podrían mover las fichas del tablero!

Y recuerden, queridos aspirantes: una cosa es querer sentarse en la silla municipal y otra muy distinta demostrar que se tiene capacidad para gobernar.

Porque para prometer alcanza con un micrófono. Para cumplir, hace falta bastante más que dientes bonitos y una sonrisa de campaña.

El viaje del alcalde: ¿la alcaldía también se puede administrar por control remoto?

Y ahora, mis queridas hormiguitas, llegamos al asunto que tiene a nuestras antenitas haciendo movimientos circulares.

¡El famoso viaje al exterior del señor alcalde!

Ese viajecito de hace unas semanas que, según las inquietudes que han llegado a esta columna, todavía deja preguntas sobre los procedimientos administrativos durante su ausencia.

Porque viajar no es pecado. ¡Faltaba más! Los alcaldes también pueden subirse a un avión, pasar por Migración y conocer otros horizontes.

El problema aparece cuando surgen dudas sobre los trámites que deben cumplirse para garantizar la continuidad de la administración municipal.

Según la información recibida por esta Hormiga, se cuestiona si el Concejo Municipal fue informado oportunamente y si se formalizó, mediante los procedimientos correspondientes, la sustitución temporal del alcalde por parte de la vicealcaldesa, Irene Campos.

Pero aquí viene la parte que merece música de suspenso.

¡Chan, chan, chaaaaaan!

También se nos ha señalado que, durante esa ausencia, se habría gestionado ante la oficina de Personal el pago correspondiente a la vicealcaldesa por ejercer funciones de alcaldesa durante un día.

¿Y dónde está el detalle interesante?

Pues que, de acuerdo con esa misma versión, doña Irene Campos habría rechazado recibir dicho pago por considerar que no correspondía, ante la falta de formalización de los procedimientos necesarios para asumir temporalmente el cargo.

¡Ajá! Aquí la Hormiga sacó la lupa grande, la libreta de apuntes y hasta los anteojos de la abuela.

Porque, si estos hechos se confirman, habría que aclarar cómo se gestionó la sustitución, quién dio las instrucciones administrativas y bajo qué fundamento se solicitó el eventual reconocimiento salarial.

Y cuidado, que esta hormiga no está acusando a nadie de cometer una ilegalidad. Estamos planteando preguntas que merecen respuestas documentadas.

Primera pregunta: ¿Se informó formalmente al Concejo Municipal sobre la ausencia del alcalde y la forma en que se atenderían sus funciones?

Segunda pregunta: ¿Qué actos administrativos se emitieron para regular la sustitución temporal, si correspondía?

Tercera pregunta: ¿Existió realmente una solicitud de pago a favor de la vicealcaldesa? Y, si existió, ¿quién la gestionó y con qué fundamento?

Cuarta pregunta: ¿Consta documentalmente que doña Irene Campos rechazó ese reconocimiento?

Y la pregunta del millón de colones: ¿Qué ha hecho o qué piensa hacer el Concejo Municipal para esclarecer estas inquietudes?

Porque el Concejo no está solamente para aprobar actas, discutir mociones y escuchar discursos que a veces duran más que una novela turca.

También tiene responsabilidades de control político y fiscalización.

Y cuando surgen dudas sobre actuaciones administrativas, lo que corresponde es pedir información, revisar documentos y explicar públicamente lo que sucedió.

¡Así de sencillo!

Si se confirma que la vicealcaldesa rechazó un pago por considerar que no correspondía, esa decisión merecería reconocimiento como una muestra de prudencia en el manejo de los recursos públicos.

Porque el dinero municipal no es una piñata de cumpleaños, ni los salarios y reconocimientos se deben gestionar como si fueran confites que se reparten al que pase por la puerta.

Pero tampoco vamos a dictar sentencia desde este hormiguero.

Queremos documentos, fechas, procedimientos y respuestas.

Y, por supuesto, las aclaraciones del alcalde, de la vicealcaldesa y de las instancias administrativas involucradas.

Porque una explicación clara puede resolver muchas dudas. El silencio, en cambio, suele producir más preguntas que una conferencia de prensa sin micrófonos.

¡Y colorín colorado… esta hormiga todavía no ha terminado!

Así cerramos otra semana en nuestro querido Goicoechea, donde nunca falta una piedra por levantar, una promesa por revisar o un funcionario que, al escuchar una pregunta incómoda, desarrolla una repentina pasión por mirar el reloj.

Esta semana repartimos aplausos a quien salió a escuchar a los vecinos, reconocimos la organización comunitaria de El Maderal, levantamos las antenitas por la seguridad vial en Mata de Plátano, echamos un vistazo al ajedrez electoral y dejamos varias preguntas sobre la mesa municipal.

Porque esta columna no nació para repartir flores por encargo ni para lanzar piedras sin fundamento.

Nació para observar, preguntar, reconocer lo bueno y señalar aquello que merece explicaciones.

A quienes hacen bien su trabajo, ¡felicitaciones!

A quienes tienen asuntos pendientes, ¡a ponerse las pilas!

Y a quienes creen que el silencio es una estrategia infalible para que los problemas desaparezcan, les tenemos una pequeña noticia:

¡Las hormigas sabemos esperar, pero también sabemos dónde escarbar!

Nos vemos la próxima semana, si Dios lo permite y si no aparece alguna oficina queriendo declarar nuestras antenitas patrimonio incómodo del cantón.

Mientras tanto, recuerden que las piedras no hablan… ¡pero lo que se esconde debajo a veces cuenta unas historias buenísimas!

Esta hormiga es pequeña, pero tiene buena memoria, una lupa de largo alcance y una alergia incurable a las explicaciones a medias.

Y ya conocen nuestra regla de oro:

“Esta hormiga no compra rumores… ¡pero tampoco vende silencio!”

¡Seguiremos escarbando!

 

 

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