Versículo del día

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- El Salmo 119 es el capítulo más largo de la Biblia, dedicado enteramente a exaltar la Palabra de Dios y la guía que esta ofrece a quienes la buscan. En el versículo 36, el salmista eleva una oración sincera y profunda: no se trata simplemente de elegir entre el bien y el mal por fuerza propia, sino de pedir a Dios que transforme las inclinaciones más profundas del corazón.
La petición tiene dos partes claras y contrapuestas:
“Inclina mi corazón hacia tus mandatos”
No basta con conocer las instrucciones de Dios; el deseo mismo debe orientarse hacia ellas. La palabra inclina sugiere que el corazón tiende a desviarse, como un cuerpo que cae hacia donde lo atrae más. Por eso, pedimos que sea la voluntad de Dios lo que nos atraiga, lo que ocupe nuestros pensamientos, decisiones y afectos. Vivir según sus mandatos no es una carga, sino el camino que da firmeza, paz y propósito pleno.
“Y no hacía las ganancias deshonestas”
La riqueza y el dinero en sí no son malos, pero cuando se convierten en el centro de la vida, o cuando se buscan por caminos injustos, engañosos o a costa de otros, se vuelven un obstáculo para amar y servir a Dios. Las ganancias deshonestas no son solo fraudes o robos manifiestos; incluyen también el aprovechamiento indebido, la codicia que ignora la justicia y el poner el bienestar material por encima de la integridad y la misericordia.
Reflexión para hoy
Vivimos en un entorno donde el éxito suele medirse por lo que se posee, más que por cómo se vive. Esta oración nos recuerda que la verdadera riqueza no está en lo que acumulamos, sino en la rectitud de nuestro caminar y en la confianza que depositamos en el Señor.
Cuando el corazón está puesto en los mandatos de Dios, las decisiones cambian: trabajamos con honradez, tratamos a los demás con respeto, compartimos lo que tenemos y confiamos en que Él provee lo necesario, sin necesidad de recurrir a caminos torcidos.
Oración
Señor, te pido hoy: inclina mi corazón hacia ti y hacia tu Palabra. Purifica mis intenciones y aleja de mí la codicia y cualquier deseo de ganar a costa de lo justo. Que mi trabajo, mis negocios y mis elecciones reflejen siempre tu amor y tu verdad. En el nombre de Jesús, amén.